¿Sabías que el dolor pélvico crónico a menudo proviene de una excesiva tensión de los músculos del suelo pélvico?

¿Y que la Fisioterapia pone a tu disposición diversas técnicas para disminuir dicha tensión y con ello aliviar el dolor?

La semana pasada te conté qué es el dolor pélvico crónico y cuáles son las causas que pueden estar detrás de esta disfunción que afecta tanto a mujeres como a hombres, independientemente de la edad.

Factores ginecológicos, gastrointestinales, neurológicos, genitourinarios, musculoesqueléticos… es importante dar con la causa concreta que desencadena el dolor, ya que sólo a partir de un diagnóstico adecuado podemos buscar el tratamiento idóneo.

Además, ese tratamiento puede requerir el trabajo en equipo de diversos profesionales, o lo que es lo mismo, un enfoque interdisciplinar como, por ejemplo, el de la Psicología y la Fisioterapia.

En el post de hoy vamos a ver las técnicas fisioterápicas más eficaces para el manejo de la tensión de los músculos del suelo pélvico y el alivio del dolor pélvico crónico cuando éste tiene un componente miofascial.

Pero antes de comenzar, ¿qué quiero decir cuando hablo de tensión muscular en el suelo pélvico?

Hipertonía del suelo pélvico

Cuando la relajación es tu asignatura pendiente

La tensión muscular a la que me refiero es a la hipertonía del suelo pélvico, es decir al elevado tono que presentan los músculos de esta parte del cuerpo sin que, en la mayoría de los casos, seamos conscientes de ello.

Y es que algunas personas pueden encontrar dificultad para relajarse, en general, para rebajar la tensión en los músculos de todo su cuerpo y así presentar un aumento de tono en los músculos de su suelo pélvico, como también pueden tenerlo en sus trapecios (con los consiguientes dolores de cuello…) o en sus maseteros (¿te suena eso de apretar los dientes mientras duermes, sí, el bruxismo?).

Pero otras veces, esa tensión reside exclusivamente en la musculatura perineal, y ya no es sólo cuestión de falta de conciencia o de dificultad para relajarse, sino que puede estar debido a factores desencadenantes como:

  • Entrenamiento excesivo de los músculos del suelo pélvico (ejercicios de Kegel) sin el suficiente descanso para permitir que estos se relajen y recuperen.
  • La práctica frecuente de deportes de impacto (running, tenis, etc.) y/o ejercicios hiperpresivos (abdominales tradiciones que sobrecargan tu suelo pélvico).
  • Cirugías pélvicas como la histerectomía o las intervenciones quirúrgicas para resolver un prolapso.
  • Infecciones o inflamaciones en el área pélvica.
  • Traumatismos pélvicos (desgarros, episiotomías, etc., y sus consiguientes cicatrices).
  • Cistitis recurrentes.
  • Factores emocionales.
  • Malas posturas.
  • Uso de ropa muy ajustada.

 

Esta tensión de los músculos del suelo pélvico, además de manifestarse a través del dolor pélvico crónico, puede dar la cara en forma de disfunciones como dispareunia (o dolor durante o después de las relaciones sexuales), estreñimiento, dolor en la defecación, dolor lumbar y dolor en la micción o sensación de vaciado incompleto de la vejiga.

Ejercicio físico y dolor pélvico crónico

Los ejercicios que sobrecargan el suelo pélvico (como los abdominales tradicionales o los deportes de impacto) aumentan la tensión de los músculos perineales, intensificando los síntomas de dolor pélvico crónico.

Fisioterapia para aliviar el dolor pélvico crónico

Consejos fisioterápicos para manejar la tensión muscular del suelo pélvico y aliviar el dolor pélvico crónico

Si estás leyendo este artículo y crees que podrías tener dolor pélvico crónico (DPC), lo primero que te recomiendo es acudir a tu médico para conseguir un diagnóstico adecuado, descartando otras patologías o posibles disfunciones de suelo pélvico.

Si te han diagnosticado DPC y su origen está en una hipertonía de los músculos de tu suelo pélvico, o bien esta hipertonía está empeorando los síntomas de tu dolor aunque el origen de éste fuera otro, podrás encontrar alivio siguiendo estos sencillos consejos:

1. Técnicas de relajación globales y específicas

Alcanzar un estado óptimo de relajación, tanto física como psíquicamente, es un aspecto fundamental a la hora de afrontar el dolor. Si consigues que los músculos de todo tu cuerpo rebajen su tensión muscular y, en concreto, logras hacerlo con tu musculatura perineal, estarás favoreciendo la ruptura de ese círculo de tensión-dolor que se retroalimenta y empeora tu situación.

Reserva 20-30 minutos de tu día para practicar esta sencilla relajación, en la que aunque voy a enfocarme en tu musculatura perineal, no deberás olvidar el resto de músculos de tu cuerpo, desde los pies hasta el cuello, tratando de hacer una relajación global y específica:

  • Túmbate boca arriba con un cojín bajo las rodillas para mantener tu pelvis neutra.
  • Coloca una bolsa de agua caliente o un saquito de semillas (hot pack) sobre tu pelvis (entre el ombligo y el pubis). Muchos pacientes refieren alivio en sus molestias con la utilización de calor suave durante 15-20 minutos.
  • Lleva a cabo una respiración diafragmática, lenta, profunda y relajada, como te explicamos en este artículo.
  • Toma conciencia de tu musculatura perineal y visualiza cómo cada vez que tomas aire tu periné se abomba ligeramente hacia el exterior (no hagas fuerza, no lo empujes, sólo imagínalo y déjalo fluir) y al exhalar tus músculos regresan a la posición de partida.
  • Revisa el estado del resto de músculos durante este tiempo dedicado a la relajación. A veces, sin darnos cuenta, el hecho de concentrarnos en una parte concreta nos hace descuidar el resto. Chequea por tanto  si tu cuello está relajado, si tus brazos descansan sobre la superficie, si tus glúteos apoyan relajados a ambos lados del sacro. Si notas tensión en alguna de estas áreas, focalízala, sigue respirando con el diafragma, y envía con cada exhalación fuera de tu cuerpo toda la tensión.

2. Cuida tu alimentación para favorecer el tránsito intestinal y la evacuación

Realizar esfuerzos para defecar cada vez que vamos al WC supone un aumento de presión sobre los músculos del suelo pélvico que, aumentarán su tensión, empeorando el cuadro de dolor.

Por ello es importante conseguir una consistencia adecuada en las heces (si éstas son muy duras, tendrás que realizar más esfuerzo) y aprender y poner en práctica la postura y respiración correctas a la hora de evacuar.

Hidratarte adecuadamente, realizar actividad física regularmente y alimentarte de forma equilibrada son algunos de los consejos que encontrarás en este vídeo en el que te explico cómo la Fisioterapia puede ayudarte a mejorar el estreñimiento:

3. Tratamiento manual

Los fisioterapeutas de suelo pélvico podemos actuar, como en cualquier otro músculo del cuerpo, de forma manual para aliviar la tensión y mejorar el estado de la musculatura perineal.

La realización de masaje en esta zona, la eliminación de puntos dolorosos, el equilibrio con el resto de componentes del compartimento lumbo-abdomino-pélvico, las técnicas miofasciales, los estiramientos… son algunas de las técnicas manuales que un profesional especializado pondrá a tu disposición para mejorar tu dolor pélvico crónico.

Además, la Fisioterapia pone a tu alcance técnicas instrumentales como el biofeedback, con el que podrás tomar conciencia del estado de contracción-relajación de tu musculatura y aprender a manejar la tensión, o la electroterapia, con buenos resultados tanto en la relajación de los músculos del suelo pélvico como en la disminución del dolor.

4. Uso de dilatadores vaginales

Como ya te hemos contado en otras ocasiones, el uso de dilatadores vaginales es una herramienta eficaz para el tratamiento de la hipertonía del suelo pélvico, en disfunciones como el vaginismo, la dispareunia o el dolor pélvico crónico.

Los dilatadores vaginales, que pueden utilizarse tanto en consulta como en la intimidad de tu propio domicilio, tienen por objetivo ir elastificando progresivamente los tejidos de tu suelo pélvico mediante la inserción vaginal de los diferentes tamaños de los que consta el kit de tratamiento, disminuyendo la tensión muscular y mejorando las sensaciones físicas a la penetración.

Si quieres saber más sobre estos accesorios terapéuticos, conocer sus beneficios y aprender a usarlos no te pierdas este artículo.

5. Sé consciente de tu respiración

En las últimas semanas hemos hecho mucho hincapié en la estrecha relación existente entre la respiración y el suelo pélvico.

¿Cuántas veces respiras al día? ¿Cuántas respiraciones llevas a cabo a lo largo de toda tu vida? ¿Te imaginas que no estuvieras respirando todo lo bien que deberías?

Es bastante probable que con cada inhalación estés, de alguna forma, perjudicando a tu suelo pélvico al no enviarle todo el oxígeno que necesitan sus músculos y al impedirle bailar de manera acompasada con tu diafragma. Así es como la mayoría de los adultos, sin ser conscientes, respiramos a diario.

Si quieres mejorar la tensión muscular en tu suelo pélvico, comienza por respirar de forma adecuada practicando estos seis ejercicios de diafragma.

Cómo aliviar el dolor pélvico

Tomar conciencia de tu respiración y aprender a utilizar tu diafragma de manera adecuada, te ayudará a la hora de relajar de los músculos de tu suelo pélvico, aliviando la tensión y disminuyendo el dolor.

6. Cuida tu salud íntima

Es importante aprender y poner en práctica unas pautas de cuidado del área genital, así como saber las nociones básicas acerca del pH vaginal y su equilibrio. 

Estos consejos sobre salud íntima te ayudarán a protegerte de irritanciones e infecciones, evitando que tu dolor pélvico se agrave por causas añadidas.

7. Modifica tu actividad física

Mantenerse activo es fundamental para alcanzar un estado óptimo de salud y una adecuada calidad de vida. Sin embargo, no todas las actividades físicas son recomendables para aquellas personas que padecen dolor pélvico crónico.

Un ejercicio intenso del core, sin la suficiente relajación de los músculos abdominales y perineales puede empeorar la tensión muscular en tu suelo pélvico e intensificar el dolor.

Por ello, y mientras tu fisioterapeuta no te indique lo contrario:

  • Evita los ejercicios de Kegel
  • No realices abdominales tradicionales
  • Cuidado con ciertos ejercicios de Pilates que también ejercen hiperpresión sobre el periné
  • Evita cargar peso de forma repetida y, si tienes que hacerlo puntualmente, aprende a levantar peso sin dañar tu suelo pélvico.
  • Evita la penetración en tus relaciones sexuales, ya que puede aumentar la hipertonía y el vaginismo. Disfrutar de una vida sexual plena es uno de los objetivos que tu fisioterapeuta, tu psicólogo y tú os habréis marcado, pero si sufres dolor a la penetración habrá que evitarla hasta que el tratamiento vaya avanzando con la práctica del masaje, el uso de dilatadores, las técnicas miofasciales, etc.
  • No pases mucho tiempo sentada ni de pie, aumentarás la tensión sobre tu suelo pélvico.
  • Sustituye los deportes de impacto por otra actividad física respetuosa con tu musculatura perineal.

8. Cuida tu postura

No nos cansaremos de repetir el papel esencial que tiene la postura en la salud del suelo pélvico. Ya sabes que éste no cumple sus funciones de manera independiente, sino que necesita la correcta coordinación con el resto de compañeros de equipo (abdomen, diafragma, zona lumbar) para llevarlas a cabo de manera adecuada.

Uno de los aspectos básicos en el tratamiento con tu fisioterapeuta de suelo pélvico será dotarte de herramientas para que consigas mantener un correcta higiene postural en tu día a día: cuando trabajas, cuando estás sentada, cuando realizas algún esfuerzo e, incluso, cuando descansas.

Una adecuada reeducación postural global te ayudará a aliviar las tensiones musculares no sólo en tu zona pélvica sino en todo tu cuerpo, equilibrando las presiones y liberando de tensión a los músculos de tu periné.

Y recuerda: ponte en manos de un buen profesional sanitario que te guíe en el adecuado tratamiento de tu dolor pélvico, y empieza hoy mismo a poner en práctica estos consejos para mejorar la tensión en tu musculatura perineal.

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Escrito por: Laura Rojas (Fisioterapeuta En Suelo Firme)

Fisioterapeuta especializada en suelo pélvico y licenciada en Periodismo por la UCM, combina su labor asistencial como fisioterapeuta pelviperineal con su labor divulgativa a través de En Suelo Firme. Su formación y experiencia en el ámbito de la comunicación se unen a una fuerte vocación de servicio y a un inagotable interés por la salud integral de la mujer, desarrollada en el ámbito de la fisioterapia obstétrica y uroginecológica, valorando y tratando los trastornos funcionales del periné, que pueden afectar a nivel urológico, coloproctológico, ginecológico y sexológico, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de la mujer y el hombre en las distintas fases de su ciclo vital.

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