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Comprar cinturones pélvicos

Es una cincha elástica regulable, en mayor o menor medida dependiendo del modelo, que se coloca rodeando la pelvis por debajo de las espinas iliacas y los huesos de las caderas. En lugar de inmovilizar, lo que hace es estabilizar la articulación sacroiliaca y reposicionar la pelvis, haciendo trabajar a la musculatura dorsal, abdominal y pélvica.

Los cinturones pélvicos protegen tanto la espalda, como la sínfisis púbica, la pelvis y el suelo pélvico durante cualquier situación de riesgo como puede ser el embarazo, el postparto inmediato y tardío, en casos de debilidad del suelo pélvico, tras una histerectomía, en casos de prolapso, al practicar deportes de impacto, cuando se trabaja cargando o arrastrando objetos pesados o cuando se pasan muchas horas de pie.

Tiene la capacidad de corregir y forzar una postura correcta que consigue proteger el suelo pélvico de hiperpresiones y la zona lumbar de hiperlordosis, sin privar de movimiento a la pelvis o a la espalda obligando a adoptar una postura correcta.

 

Cinturón pélvico en el embarazo y postparto

El cinturón pélvico en el embarazo está especialmente indicado en caso de dolores de la parte baja de la espalda, problemas circulatorios, hipermovilidad de la sínfisis púbica, dolores de ligamentos, sensación de pesadez, urgencia e incontinencia urinaria y contractilidad uterina.

El cinturón pélvico en el postparto está también muy recomendado para mejorar diversos síntomas como dolores de cervicales o riñones, dolores de la parte baja de la espalda, dolores en la sínfisis púbica, sensación de pesadez, incontinencia urinaria y en caso de cesáreas para aliviar la tensión de la cicatriz.

Así pues, su uso también es aconsejable en otros casos tales como incontinencia urinaria de esfuerzo, sensación de pesadez en la pelvis o en el suelo pélvico, en casos de prolapso, tras intervenciones quirúrgicas abdominales y pélvicas, en casos de hiperlaxitud o hipermovilidad de la sínfisis púbica, en la práctica de deportes de impacto e hiperpresivos, en la práctica de deportes que solicitan una gran movilidad de la espalda y la pelvis, trabajos o prácticas que impliquen transportar objetos pesados a menudo, trabajos o prácticas que impliquen permanecer de pie durante largos periodos de tiempo, en casos de dolor en la parte baja de la espalda, en las rodillas o ligamentos y problemas circulatorios.

 

Beneficios del cinturón pélvico

Tiene la capacidad de corregir y forzar la adopción de una postura correcta, consiguiendo de esta manera proteger el suelo pélvico de hiperpresiones y la zona lumbar de hiperlordosis. Está comprobado que el uso de los cinturones de suelo pélvico disminuye la hiperlordosis, provoca una corrección del centro de gravedad, que se ha podido haber modificado a causa de un embarazo o por hábitos posturales incorrectos, y de los apoyos plantares, un aumento de la estabilidad y de la fuerza distal.

Gracias al reposicionamiento de la pelvis y del esternón, el diafragma tiene más movilidad, las respiraciones son más profundas y menos subóptimas, la circulación sanguínea mejora, la columna se elonga, los músculos de la espalda se fortalecen y las fuerzas que generan esfuerzos como levantar un peso, dar un salto, estornudar, toser o reír se dirigen hacia la zona del sacro y no hacia el suelo pélvico, lo cual constituye una gran protección contra los prolapsos y tras una histerectomía.

La colocación correcta del cinturón pélvico es muy importante. Se coloca horizontalmente sobre la pelvis, a nivel del sacro por detrás y por encima de la articulación femoral y de la sínfisis púbica por delante. Durante todo el periodo que dura el embarazo y también en el postparto se puede utilizar sin límite de tiempo. En el postparto inmediato es especialmente interesante usarlo durante los veintiún días posteriores. Cuando se permanezca sentada durante un largo periodo de tiempo es recomendable retirarlo.