Si llevas meses haciendo ejercicios de suelo pélvico —Kegel, hipopresivos o rutinas específicas— y no notas mejoría, no estás sola.

Y no, no siempre es porque estés haciéndolo mal.

En muchos casos, el problema no está en el músculo… sino en cómo está funcionando tu sistema nervioso.

El error más común: pensar que todo es fuerza muscular

Durante años se ha explicado el suelo pélvico como un conjunto de músculos que hay que fortalecer.

Pero esta visión es incompleta.

El suelo pélvico no funciona de forma aislada. Está profundamente conectado con el sistema nervioso, especialmente con el sistema nervioso autónomo, que regula funciones como:

  • la respiración
  • la digestión
  • la micción
  • la defecación
  • la respuesta sexual

Esto significa que tu suelo pélvico no solo responde a lo que haces conscientemente, a cuando haces Kegels, cuando contraes antes de estornudar o de cargar un peso.

Tu suelo pélvico responde también al estado general de tu cuerpo.

El papel del sistema nervioso: cuando el cuerpo está en alerta

El sistema nervioso autónomo tiene dos grandes modos:

  • Simpático (alerta, acción, tensión)
  • Parasimpático (calma, recuperación, regulación)

Cuando vives en un estado de estrés constante —aunque no lo percibas como ansiedad— tu sistema simpático se mantiene activado.

¿El resultado?

Tu cuerpo entra en modo “alerta permanente”:

  • aumenta el tono muscular
  • reduce la capacidad de relajación
  • mantiene la musculatura en tensión

Y esto incluye el suelo pélvico.

Por qué tu suelo pélvico no mejora aunque hagas los ejercicios

Aquí está la clave.

Si tu sistema nervioso está hiperactivado, tu cuerpo tiene más facilidad para tensar que para relajar.

Esto puede provocar:

  • dolor pélvico sin causa aparente
  • urgencia urinaria
  • sensación de presión
  • molestias en las relaciones sexuales
  • dificultad para coordinar la musculatura

Y lo más importante: Puedes estar haciendo bien los ejercicios, pero tu cuerpo no está en condiciones de integrarlos correctamente.

“Todo está bien en las pruebas, pero yo sigo mal”

Esto es algo muy frecuente: personas con síntomas reales, limitantes, pero con pruebas médicas normales.

No es psicológico, no te lo estás inventando. Es una cuestión de regulación del sistema nervioso.

La investigación en neurociencia y dolor crónico muestra que el sistema nervioso puede generar respuestas de tensión y malestar sin que exista una lesión estructural.

Y esto afecta directamente al suelo pélvico.

Entonces, ¿qué hay que hacer?

No se trata de dejar los ejercicios, se trata de ampliar el enfoque.

Para mejorar de verdad, necesitas trabajar también en:

  • la respiración
  • la percepción corporal
  • la capacidad de soltar tensión
  • la regulación del sistema nervioso

Cuando el sistema nervioso empieza a salir del modo alerta:

  • el tono muscular se normaliza
  • el suelo pélvico deja de estar en hipervigilancia
  • mejora la coordinación y la función

Una herramienta clave: la propiocepción

Una de las formas más efectivas de influir en el sistema nervioso es a través de la propiocepción.

La propiocepción es la capacidad de tu cuerpo para saber dónde está en el espacio.

Cuando la estimulas:

  • mejoras la conexión cerebro-cuerpo
  • activas el sistema parasimpático
  • ayudas al cuerpo a salir del estado de alerta

Además, el movimiento del diafragma (al respirar) está directamente relacionado con el nervio vago, una estructura clave en la regulación del sistema nervioso.

Cuando respiras mejor, regulas mejor. Y eso tiene un impacto directo en tu suelo pélvico.

El suelo pélvico no es una isla

Este es el mensaje más importante: tu suelo pélvico forma parte de un sistema.

Y ese sistema incluye tu respiración, tu postura, tu nivel de estrés y tu sistema nervioso.

Si solo trabajas el músculo, te estás quedando corta. Pero si trabajas el sistema, los cambios empiezan a aparecer.

Conclusión

Si no mejoras, no significa que estés fallando. Puede que simplemente estés abordando el problema desde un lugar incompleto.

Entender el papel del sistema nervioso cambia por completo la forma de trabajar el suelo pélvico.

Y, en muchos casos, es la pieza que faltaba.

Si quieres aprender a aplicar este enfoque en la práctica, aquí te dejo el vídeo completo donde explico paso a paso cómo empezar a trabajar la regulación del sistema nervioso y mejorar la función del suelo pélvico.

Fisioterapeuta pelviperineal, divulgadora sanitaria y cofundadora en En Suelo Firme | Web

Fisioterapeuta especializada en suelo pélvico y licenciada en Periodismo por la UCM, combina su labor asistencial como fisioterapeuta pelviperineal con su labor divulgativa a través de En Suelo Firme. Su formación y experiencia en el ámbito de la comunicación se unen a una fuerte vocación de servicio y a un inagotable interés por la salud integral de la mujer, desarrollada en el ámbito de la fisioterapia obstétrica y uroginecológica, valorando y tratando los trastornos funcionales del periné, que pueden afectar a nivel urológico, coloproctológico, ginecológico y sexológico, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de la mujer y el hombre en las distintas fases de su ciclo vital.

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