Muchas mujeres viven con síntomas de suelo pélvico sin saber que lo son. Si tú también te has preguntado alguna vez cómo saber si tu suelo pélvico está débil, este post es para ti.
Pequeñas pérdidas de orina, sensación de peso vaginal o molestias en las relaciones se normalizan durante años. Y no deberían.
El suelo pélvico puede mejorar en cualquier momento de la vida. Incluso si llevas años con síntomas. En este artículo te explico las señales más habituales de debilidad del suelo pélvico, por qué aparecen y qué puedes empezar a hacer.
Además, te dejo aquí mi explicación en el último vídeo del canal, por si además de leer quieres ver y escuchar :)
¿Qué es el suelo pélvico y por qué es tan importante?
El suelo pélvico es un conjunto de músculos y tejidos que sostienen la vejiga, el útero y el recto. Participa en funciones tan importantes como:
la continencia urinaria y fecal
la estabilidad del abdomen
la postura
la sexualidad
la gestión de presiones en el cuerpo
Cuando funciona bien, ni lo notas. Cuando se debilita o se descoordina, empieza a enviar señales.
Cómo saber si tu suelo pélvico está débil
1. Pérdidas de orina (aunque sean pequeñas)
Esas señales de debilidad o descoordinación, al principio, pueden ser puntales. Como por ejemplo pequeñas pérdidas de orina que ocurren de forma muy esporádica. El problema está en que si no nos ocupamos, con el paso del tiempo, esas pérdidas que un día fueron pequeñas y puntuales tienden a convertirse en más intensas y regulares.
Algo que es importante tener claro en lo que a la incontinencia urinaria se refiere es que no hace falta mojar la ropa por completo para considerar que algo falla en nuestro suelo pélvico.
Pequeñas gotas que se escapan al reír, toser o saltar ya son una señal.
Existen distintos tipos:
incontinencia de esfuerzo
incontinencia de urgencia
incontinencia mixta
Cualquier pérdida merece atención. Y la solución no se reduce al uso de compresas y salvaslips. Con los ejercicios adecuados, la modificación de hábitos perjudiciales y el uso, en algunos casos, de dispositivos para la incontinencia urinaria, marcan la diferencia.
2. Sensación de peso o presión vaginal
Muchas mujeres lo describen como:
sensación de tampón mal colocado
presión
pesadez
incomodidad tras horas de pie
A veces se relaciona con prolapso, es decir, con un desplazamiento de algún órgano pélvico (vejiga, útero o recto) de su posición habitual: pero no siempre. También puede deberse a debilidad o exceso de tensión.
3. No saber contraer el suelo pélvico
Otro de los indicios que te orientan hacia cómo saber si tu suelo pélvico está débil es no saber contraer el suelo pélvico.
Si no estás segura de si sabes contraer la musculatura del suelo pélvico, probablemente necesites trabajarlo. Pero esto no significa que la única forma de hacerlo sean los ejercicios de Kegel. Estos no están indicados para todas las mujeres, de hecho, en algunos casos (si hay tensión en el suelo pélvico) pueden empeorar los síntomas.
Por lo tanto, tengamos dos cosas claras:
- Una: muchas mujeres hacen Kegels sin saber si están activando bien la musculatura.
- Y dos: no siempre son el ejercicio adecuado.
Lo que sí debes saber es que si lo que tu suelo pélvico necesita es fortalecer, entonces sí, los ejercicios de Kegel pueden ser un buen punto de partida. Realizados con la técnica adecuada, practicados con regularidad y evolucionados cuando llegue el momento, han demostrado ser eficaces para la debilidad del suelo pélvico.
4. Abdomen abombado o sin control
El abdomen y el suelo pélvico trabajan en equipo. Si el abdomen se abomba al hacer esfuerzos o levantarte, puede indicar descoordinación.
También intervienen:
diafragma
espalda
postura
sistema fascial
El suelo pélvico no funciona de forma aislada.
5. Escapes de gases o heces
Es un síntoma muy frecuente y muy poco hablado. Puede generar vergüenza, pero tomando las medidas adecuadas, tiene solución.
6. Dolor en las relaciones sexuales
Aunque la mayoría de nosotras hemos crecido escuchando que el dolor es normal, hay algo que quiero que recuerdes: el dolor nunca debe normalizarse. Puede deberse a:
tensión
sequedad
debilidad
falta de coordinación
¿La buena noticia? ¡También se puede mejorar!
Factores que influyen en la debilidad del suelo pélvico
Algunas situaciones que pueden afectar:
embarazo y parto
menopausia
cirugías ginecológicas
estreñimiento
deporte de impacto
años de sobrecarga sin trabajo específico
Pero también puede aparecer sin estos factores.
El gran error: normalizar síntomas
Muchas mujeres piensan que es normal:
perder orina tras el parto
sentir dolor en la menopausia
tener presión vaginal
no saber contraer
No es normal. Es frecuente, pero no normal. Y se puede mejorar.
¿Siempre es debilidad?
No. A veces hay exceso de tensión. O falta de coordinación.
Por eso no todas las mujeres deben hacer Kegels sin valoración previa.
Qué puedes empezar a hacer
Algunas bases útiles:
trabajar la respiración
mejorar postura
evitar empujar al orinar
cuidar el estreñimiento
aprender a contraer y relajar
consultar a una fisio de suelo pélvico
Pequeños cambios pueden marcar gran diferencia.
Test para saber cómo está tu suelo pélvico
Si sospechas que tu suelo pélvico puede estar débil, te recuerdo que tienes a tu disposición un test gratuito para orientarte:
👉 Haz aquí el test: Test Gratuito de Suelo Pélvico
Te ayudará a saber:
en qué punto estás
qué señales observar
por dónde empezar
Conclusión
El suelo pélvico puede mejorar en cualquier momento de la vida. No importa si llevas meses o años con síntomas. Entender lo que ocurre es el primer paso.
Y nunca es tarde para empezar.
Te leo
¿Has notado alguna de estas señales? Te leo en comentarios.
Fisioterapeuta especializada en suelo pélvico y licenciada en Periodismo por la UCM, combina su labor asistencial como fisioterapeuta pelviperineal con su labor divulgativa a través de En Suelo Firme. Su formación y experiencia en el ámbito de la comunicación se unen a una fuerte vocación de servicio y a un inagotable interés por la salud integral de la mujer, desarrollada en el ámbito de la fisioterapia obstétrica y uroginecológica, valorando y tratando los trastornos funcionales del periné, que pueden afectar a nivel urológico, coloproctológico, ginecológico y sexológico, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de la mujer y el hombre en las distintas fases de su ciclo vital.



