El vaginismo es una alteración del suelo pélvico que provoca una contracción involuntaria de la musculatura vaginal, dificultando o impidiendo la penetración. Puede aparecer en las relaciones sexuales, al intentar usar tampones o durante una exploración ginecológica, y suele ir acompañado de miedo, ansiedad o anticipación al dolor.
Aunque muchas mujeres llegan a pensar que “no tiene solución” o que es algo que tendrán que aceptar, lo cierto es que el vaginismo se puede tratar con muy buenos resultados cuando se aborda de forma adecuada y personalizada.
Entender el vaginismo es el primer paso del tratamiento
Desde la fisioterapia de suelo pélvico sabemos que el vaginismo no es solo un problema físico ni solo emocional. Es una respuesta automática del cuerpo, una especie de mecanismo de protección que se activa cuando el sistema nervioso interpreta la penetración como una amenaza.
Por eso, uno de los primeros objetivos del tratamiento es comprender qué está ocurriendo. Cuando la mujer entiende que su cuerpo no está “fallando”, sino reaccionando, el miedo empieza a disminuir y el trabajo terapéutico avanza mucho mejor.
La relajación del suelo pélvico como base del tratamiento
En el tratamiento del vaginismo, uno de los pilares fundamentales es aprender a relajar el suelo pélvico y devolverle su funcionamiento natural. En muchos casos existe un exceso de tensión muscular mantenida en el tiempo, que el cuerpo ya no sabe soltar de forma espontánea.
Por eso, trabajar la relajación no consiste solo en “hacer ejercicios”, sino en entender qué está pasando en el cuerpo, identificar dónde se acumula la tensión y aprender a gestionarla poco a poco. Cuando la mujer recupera esa sensación de control y seguridad corporal, el dolor empieza a disminuir.
En este proceso, contar con un acompañamiento estructurado puede marcar la diferencia. Programas online como No+Dolor permiten trabajar la relajación del suelo pélvico desde casa, con herramientas, técnicas y propuestas basadas en la fisioterapia de suelo pélvico, aplicadas de forma progresiva y respetuosa. El objetivo es ofrecer un espacio seguro para reconectar con el cuerpo, reducir la tensión muscular y empezar a salir del dolor sin forzar ni invadir.
Más que buscar una relajación puntual, se trata de restablecer el equilibrio del suelo pélvico y ayudar al cuerpo a dejar atrás la respuesta de alerta que mantiene el vaginismo.
El papel de los dilatadores vaginales en el proceso
Los dilatadores vaginales son una herramienta muy utilizada en el tratamiento del vaginismo, pero siempre deben emplearse con una guía adecuada. No se trata de introducirlos sin más, sino de utilizarlos como parte de un proceso terapéutico.
¿Por qué pueden ayudar?
A través de una exposición gradual y controlada, el cuerpo va aprendiendo que la penetración no es peligrosa. Esto reduce el miedo anticipatorio y permite que la musculatura vaya cediendo poco a poco. Cuando se usan correctamente, los dilatadores ayudan a mejorar la elasticidad vaginal y a ganar confianza corporal.
Respiración y relajación: claves que muchas veces se subestiman
La respiración y el suelo pélvico están profundamente conectados. En mujeres con vaginismo es muy habitual encontrar respiraciones cortas, superficiales y asociadas a tensión constante.
Trabajar la respiración diafragmática y la relajación corporal ayuda a regular el sistema nervioso y a disminuir el estado de alerta en el que se encuentra el cuerpo. Cuando la respiración se vuelve más libre, la musculatura pélvica también responde mejor al tratamiento.
Acompañamiento psicológico y sexológico
En algunos casos, el tratamiento del vaginismo necesita un abordaje más amplio que incluya apoyo psicológico o sexológico. Esto es especialmente importante cuando existe miedo intenso, ansiedad mantenida o experiencias sexuales negativas previas.
El trabajo emocional no sustituye a la fisioterapia, sino que la complementa. Cuerpo y mente forman parte del mismo proceso, y cuando ambos se trabajan de forma conjunta, los resultados suelen ser más sólidos y duraderos.
Educación sexual y reconexión con el propio cuerpo
Una parte fundamental del tratamiento consiste en reaprender. Muchas mujeres nunca han recibido información clara sobre su anatomía, el funcionamiento del suelo pélvico o la respuesta sexual.
Entender el propio cuerpo, normalizar lo que ocurre y eliminar creencias erróneas reduce la culpa, la frustración y la sensación de estar “rota”. El vaginismo no define a la mujer que lo padece, y comprender esto tiene un impacto terapéutico enorme.
¿Cuánto tiempo dura el tratamiento del vaginismo?
Cada caso es distinto. Algunas mujeres empiezan a notar cambios en pocas semanas, mientras que otras necesitan más tiempo. Influyen factores como el tipo de vaginismo, el tiempo que lleva presente y el nivel de ansiedad asociado.
Lo más importante es respetar el ritmo de cada proceso y no compararse. El avance no siempre es lineal, pero con un abordaje adecuado, el progreso llega.
Recuperar una vida íntima sin dolor es posible
El vaginismo tiene tratamiento y solución en la mayoría de los casos. Con acompañamiento profesional, información clara y un enfoque respetuoso, es posible recuperar la confianza en el propio cuerpo y vivir la sexualidad sin miedo ni dolor.
Pedir ayuda especializada no es un signo de debilidad, sino el primer paso para empezar a sentirse mejor.
Fisioterapeuta especializada en suelo pélvico y licenciada en Periodismo por la UCM, combina su labor asistencial como fisioterapeuta pelviperineal con su labor divulgativa a través de En Suelo Firme. Su formación y experiencia en el ámbito de la comunicación se unen a una fuerte vocación de servicio y a un inagotable interés por la salud integral de la mujer, desarrollada en el ámbito de la fisioterapia obstétrica y uroginecológica, valorando y tratando los trastornos funcionales del periné, que pueden afectar a nivel urológico, coloproctológico, ginecológico y sexológico, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de la mujer y el hombre en las distintas fases de su ciclo vital.



