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Vaginismo En Suelo Firme

Síntomas del vaginismo, causas y tratamiento eficaz

¿Sabías que el vaginismo es una de las disfunciones del suelo pélvico que mejor responde a su tratamiento con porcentajes de superación total cercanos al 100%?

¿que para ello no son necesarios ni medicamentos ni cirugía?

Y ¿qué el uso de dilatadores vaginales juega un papel muy importante en la mejoría de los síntomas y sirven para completar el tratamiento en la intimidad de la propia casa de la paciente?

Comprender qué es el vaginismo es fundamental para tratarlo y saber que el porcentaje de éxito es altísimo, un aliciente para afrontarlo de manera inmediata acudiendo a un especialista.

La consulta a un especialista que confirme que los síntomas que se padecen corresponden con un vaginismo puede plantear la necesidad de un abordaje multidisciplinar en el que se clarifiquen las diferentes causas complejas, tanto físicas como psíquicas, que han podido originar esta disfunción del suelo pélvico.

En cualquier caso, independientemente del grado, intensidad o tipo de vaginismo el tratamiento es similar y el porcentaje de resultados positivos y permanentes muy elevado.

Qué es el vaginismo

El vaginismo es una de las causas que pueden provocar dolor en las relaciones sexuales, lo cual también es conocido como dispareunia.

Se trata de una contracción involuntaria e inconsciente de los músculos del suelo pélvico que rodean la vagina, los músculos pubococcígeos, provocando un cierre total o parcial de ésta y causando dolor, ardor o incomodidad en las relaciones sexuales, al intentar insertar un tampón o ante una exploración ginecológica.

Tipos de vaginismo

Cuando una mujer nunca ha sido capaz de mantener relaciones sexuales sin dolor, provocado por la contracción de los músculos del suelo pélvico que rodean su vagina, estamos ante un tipo de vaginismo denominado vaginismo primario.

Sin embargo, hay otros casos en los que la mujer ha llevado una vida sexual normal y satisfactoria pero algunos acontecimientos traumáticos físicos o psíquicos en un determinado momento de su vida, como un parto, una violación, una cirugía o simplemente cambios hormonales como los que se producen en la menopausia, originan un espasmo muscular en el suelo pélvico que viene a denominarse como vaginismo secundario.

Síntomas del vaginismo

Los síntomas del vaginismo varían dependiendo de la intensidad de la contracción de los músculos del suelo pélvico y pueden ir desde una leve sensación de ardor hasta un cierre total de la abertura de la vagina.

La contracción involuntaria o espasmo muscular puede producirse durante todo el acto sexual o aparecer repentinamente mientras se mantienen relaciones sexuales.

  • Ardor, picor y tensión muscular vaginal durante las relaciones sexuales.
  • Dolor, en mayor o menor medida, que puede dificultar o incluso imposibilitar la penetración.
  • Incomodidad persistente ante las relaciones sexuales.
  • Dolor sexual continuo de origen desconocido.
  • Dificultad o incapacidad total para insertar un tampón.
  • Dificultad al someterse a una exploración ginecológica.
  • Posibilidad de insertar tampones o llevar a cabo una revisión ginecológica pero incapacidad de penetración sexual.
  • Posibilidad de penetración sexual pero incapacidad de experimentar un orgasmo por la sensación de incomodidad o dolor o por el miedo a un espasmo repentino.

Causas del vaginismo

Normalmente el origen del vaginismo está en una combinación de causas físicas y psíquicas que provocan que el cuerpo reaccione repentinamente ante la previsión de un momento de dolor, de manera involuntaria y casi refleja, lo cual genera bastante confusión en la mujer que lo padece pues muchas veces no entiende por qué le ocurre eso a ella.

Cuando el cuerpo se anticipa a un momento de dolor la reacción inconsciente es la contracción de sus músculos.

Así, ante un golpe o cuando vemos que algo nos va a caer encima, la reacción inmediata de nuestro cuerpo es contraer los músculos del brazo, de las piernas, del cuello, de los párpados, etc. intentando evitar ese golpe que nos va a causar dolor.

De la misma manera, si el cuerpo asocia las relaciones sexuales con dolor, ansiedad o incomodidad física o psíquica, ante la previsión de ese momento desagradable su reacción será la de contraer los músculos de la vagina cerrándola e intentando evitar lo que va a causar el dolor o incomodidad, la penetración.

Esto genera un círculo vicioso, es decir, el cuerpo anticipa el dolor y contrae los músculos del suelo pélvico, esa contracción genera más dolor, el cuerpo se resiste a mantener relaciones sexuales, la resistencia a mantener relaciones sexuales genera frustración y ansiedad que puede llegar a inhibir el deseo…

El sexo se vuelve cada vez más doloroso, incómodo o desagradable y el cuerpo refuerza e intensifica la respuesta refleja de contracción de la vagina tratando de defenderse del daño y resistiéndose por todos los medios físicos y psíquicos a su alcance a afrontar ese momento.

Entre las causas psíquicas del vaginismo podríamos mencionar:

  • Cualquier tipo de temor: al dolor, a quedarse embarazada, a no estar a la altura, al rechazo, etc.
  • Ansiedad o estrés: experiencias negativas previas, traumas emocionales, negatividad hacia el sexo, etc.
  • Problemas de pareja: Abuso, desconfianza, desapego, etc.
  • Traumas: abusos sexuales en el pasado sufridos por la misma paciente o en su entorno inmediato.
  • Experiencias represivas en el entorno familiar o religioso.
  • Educación sexual inadecuada que ha negativizado el sexo.

Entre las causas físicas del vaginismo podemos encontrar:

  • El parto, sobre todo si ha sido doloroso y difícil, cesáreas, abortos, episiotomías, etc.
  • Los cambios hormonales y la menopausia.
  • Falta de lubricación o estimulación puntual.
  • Una cirugía pélvica.
  • Casos de violación, abusos o ataques físicos o sexuales.
  • El uso de algunos medicamentos.

Tratamiento del vaginismo

Mi compañera Laura ya te ha hablado con anterioridad de la importancia de la coordinación entre fisioterapeutas y psicólogos en el tratamiento de algunas disfunciones del suelo pélvico y el vaginismo, debido a esa combinación de causas físicas y psíquicas, es una patología donde se suele recurrir con frecuencia a ambas especialidades.

El tratamiento, generalmente, trata de instaurar una serie de habilidades y reeducar los músculos del suelo pélvico para que respondan de manera controlada y positiva ante los estímulos sexuales.

El enfoque principal del tratamiento combina:

  • Terapia adecuada para encontrar los motivos psíquicos y emocionales por los que esa persona asocia el sexo con una experiencia negativa.
  • Educación en anatomía y ejercicios para identificar de manera aislada los músculos del suelo pélvico.
  • Técnicas de contracción-relajación de esos músculos del suelo pélvico como la respiración diafragmáticas y otras de las que te hablamos más extensamente en esta entrada.
  • Técnicas de inserción y dilatación gradual, generalmente con la ayuda de dilatadores vaginales.
  • Implicación de la pareja.
  • Continuidad del tratamiento en casa de la paciente para que, a su ritmo, arraigue las habilidades y técnicas de relajación y control sobre sus músculos del suelo pélvico.

En definitiva, la información y la identificación de las causas y motivos que originan esta dolencia es fundamental para su tratamiento y saber que los resultados son tan positivos y permanentes debería ser un argumento definitivo para afrontarlo inmediatamente acudiendo a un especialista en suelo pélvico.

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ESCRITO POR María

Una de tantas mujeres actuales, madre, trabajadora, licenciada, con idiomas, que tras sufrir un primer parto muy traumático y un segundo con prácticamente la misma violencia obstétrica que el primero, decide poner todos los medios a su alcance para superar sus secuelas físicas y psíquicas. Le sorprende entonces el tabú social que existe en torno al suelo pélvico y sus disfunciones y descubre la reeducación abdominopélvica, algo que en España ni se ofrece, ni se subvenciona, y sobre lo que ni siquiera se informa, pero que está totalmente normalizado en otros países del entorno europeo. Tras recuperarse y comprobar el desamparo en el que se encuentran otras muchas mujeres en su misma situación, decide unirse a Laura y Pilar y fundar juntas En Suelo Firme para romper tabúes y facilitar el acceso a información sobre el suelo pélvico.

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5 Comentarios

  1. Ceci

    Muy interesante, me recomiendas a algún psiquiatra o especialista de este tema en Perú?

  2. Pamela

    Despues de mucho tiempo de ir a ginecologos, hacerme estudios y que me digeran siempre que todo estaba bien, creo que encontré la causa del dolor durante mis relaciones sexuales, siempre sentí como un anillo que se cerraba, espero poder tratarme correctamente. ?

    1. Hola Jorge:

      Muchas gracias por compartir tu caso con nosotras. No puedo hablarle de tiempos exactos de recuperación, pues esto depende mucho de cada persona, de la situación de la que partimos, de si hace correctamente los ejercicios, de la frecuencia con la que los realiza, etc. En general, dentro de los programas de rehabilitación de suelo pélvico, para sentir resultados se necesitan mínimo 12 semanas de continuidad en el tratamiento y ejercicios (correctamente ejecutados esto es muy importante, porque si los haces mal, puedes empeorar tus síntomas; y con continuidad). Pero como te decía al principio, cada caso varía, y tal vez notes efectos positivos antes. Lo mejor es que te pongas en manos de un profesional cualificado para guiarte en tu reeducación del suelo pélvico. Un abrazo y mucha suerte!

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