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Síndrome de vejiga hiperactiva

Vejiga hiperactiva: qué es y cómo tratarla

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¿Necesitas apresurarte para ir al baño cuando sientes ganas de hacer pis?

¿Sufres escapes de orina porque esa necesidad es tan imperiosa que a veces no te da tiempo a llegar al servicio?

¿Orinas más de siete veces al día? Incluso por la noche, ¿tienes la necesidad de despertarte para ir al baño?

La respuesta afirmativa a estas preguntas se relaciona con el denominado síndrome de vejiga hiperactiva, una disfunción que afecta a un 12-22% de la población de ambos sexos y cuya prevalencia aumenta con la edad.

En el artículo de hoy te explico en qué consiste este síndrome y cuáles son las líneas de acción que están demostrando ser eficaces en su tratamiento.

¿Cómo funciona la vejiga?

La vejiga es una víscera hueca cuyas paredes están formadas por fibras musculares lisas (músculo detrusor). Este órgano muscular recibe la orina que los uréteres traen desde los riñones, la almacena y la expulsa al exterior a través de la uretra.

La uretra cuenta con un sistema esfinteriano necesario para asegurar la continencia: un esfínter interno situado en el cuello de la vejiga (que consiste en una condensación de las fibras musculares lisas del detrusor) y un esfínter externo, constituido por fibras musculares estriadas.

En condiciones normales durante la fase de llenado de la vejiga el músculo detrusor se encuentra relajado, permitiendo el llenado y almacenamiento de la orina hasta el momento en que la persona decide orinar porque siente que su vejiga está llena.

Para que se produzca el vaciado, el cerebro manda una señal al músculo detrusor para que este se contraiga, evacuando la orina a través de la uretra, mecanismo para el cual es necesario que, además, los esfínteres uretrales, y la musculatura del suelo pélvico, se relajen dejando paso a la orina.

 ¿Qué es la vejiga hiperactiva?

Las personas afectadas por el síndrome de vejiga hiperactiva sufren una alteración en dicha fase de llenado, presentando contracciones involuntarias del músculo detrusor que se traducen en unas ganas imperiosas de orinar.

Así, la vejiga hiperactiva se caracteriza por la presencia de urgencia urinaria, con o sin escapes, y suele estar acompañada de un aumento de la frecuencia miccional durante el día, así como por la noche.

Los signos y síntomas de vejiga hiperactiva, por tanto, son:

Vejiga hiperactiva

El hecho de ver o escuchar el agua correr puede producir un fuerte y repentino deseo miccional en los pacientes con vejiga hiperactiva.

  • Frecuencia miccional diurna aumentada: orinar por encima de 6 o 7 veces al día, es decir, cada tres horas aproximadamente.
  • Frecuencia miccional nocturna aumentada (nocturia).
  • Presencia de urgencia miccional, o lo que es lo mismo, un deseo inminente de orinar que aparece de forma súbita y que implica gran dificultad o imposibilidad de detenerlo.
  • Con o sin incontinencia urinaria.
  • En ausencia de infección del tracto urinario inferior u otra patología que pudiera ocasionar los síntomas y signos antes mencionados.

Según las estadísticas, tanto mujeres como hombres se ven afectados por este síndrome cuya prevalencia aumenta con la edad: en ellas, los síntomas empeoran a partir de los 44 años y en el caso de ellos, por encima de los 60 años.

Impacto en la calidad de vida: alteraciones del sueño y depresión

Una vez más, como viene siendo habitual cuando hablamos sobre disfunciones de suelo pélvico, este síndrome conlleva un importante impacto sobre la calidad de vida de quienes lo padecen.

La vejiga hiperactiva repercute negativamente en la calidad de vida de los afectados, tanto por los síntomas de llenado que la caracterizan (urgencia y posible incontinencia), como por las estrategias que los pacientes adoptan para poder vivir con dichos síntomas.

Estas estrategias van desde el uso de absorbentes (salvaslips, compresas) para las pérdidas de orina, a la disminución de la ingesta de líquidos, pasando por la localización de todos los aseos existentes en los lugares frecuentados, hasta las visitas cada dos por tres al servicio para evitar que las ganas de hacer pis nos sorprendan a la vuelta de la esquina.

El aislamiento y el sentimiento de vergüenza son también signos habituales presentes en el síndrome de vejiga hiperactiva, que llevan al paciente a reducir su actividad social y repercuten negativamente en su autoestima.

Es frecuente asimismo la presencia de alteraciones en el sueño, debido a la necesidad de despertarse por las noches para vaciar la vejiga, así como la aparición de problemas de salud mental, como cuadros obsesivos y depresivos.

Causas del síndrome de vejiga hiperactiva

La vejiga hiperactiva puede deberse a varias causas, entre ellas hablamos de:

  • Un origen neurológico: como en el caso de la enfermedad de Parkinson, de la Esclerosis Múltiple o de una lesión medular.
  • Un origen vesical: obstrucciones, infecciones, cálculos en la vejiga, prolapso de órganos pélvicos, tumores, fármacos y tóxicos, etc.
  • Sin embargo, en la mayoría de los casos no se llega a encontrar la verdadera causa, y entonces se habla de vejiga hiperactiva primaria o idiopática.

Tratamiento de la vejiga hiperactiva

Este síndrome altamente desconocido pero muy prevalente suele llevar a la alteración de los hábitos de ingesta de líquidos y del estilo de vida en quienes lo padecen. Sin embargo, esto no sólo no mejora los síntomas, sino que agrava la situación.

Para atajar eficazmente los signos y síntomas de quienes han sido diagnosticados de vejiga hiperactiva, existen en la actualidad distintas líneas de actuación, conservadoras y no conservadoras. Veamos cuáles son.

Cambios en los hábitos de vida

  • Eliminación de cafeína y teína, por sus propiedades excitantes de la vejiga.
  • Eliminación de bebidas carbonatadas, alcohol y zumos de cítricos, que también aumentan la actividad vesical.
  • Entrenamiento vesical: que persigue restablecer un patrón normal de vaciamiento vesical, a través de un entrenamiento de la vejiga.

Para poder llevar a cabo ese cambio en el patrón vesical, los fisioterapeutas de suelo pélvico solicitamos al paciente la creación de un diario miccional en el que debe registrar durante varios días alternos el número de micciones y la ingesta diaria de líquidos realizada durante 24 horas.

Una vez estudiado el patrón de vaciamiento vesical del paciente (pautas de vaciado, presencia de urgencia, escapes y tipo, situación en la que estos se producen, bebidas ingeridas, etc.), llevamos a cabo un plan de entrenamiento con micciones programadas y pautas higiénico-dietéticas.

El objetivo es que el paciente pueda retrasar, progresivamente, el vaciado de la vejiga desde que siente el deseo de orinar hasta que puede hacerlo en un lugar adecuado.

Vejiga hiperactiva y cítricos

Las bebidas con cafeína o tenía, el alcohol y los zumos de cítricos pueden empeorar los síntomas de las personas con síndrome de vejiga hiperactiva.

Entrenar la musculatura del suelo pélvico

Además del entrenamiento vesical, la fisioterapia uroginecológica es un pilar fundamental en el tratamiento de este síndrome, a través del entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico, por medio de:

  • Un entrenamiento de la fuerza de la musculatura del suelo pélvico.
  • La regulación del tono de la musculatura del suelo pélvico, para ayudar al correcto vaciado y a la contención.
  • La estimulación del reflejo perineal inhibidor del detrusor, que actúa inhibiendo la actividad del músculo liso de la vejiga.

Para fortalecer la musculatura perineal, además de aprender a realizar correctamente los ejercicios de suelo pélvico, se puede recurrir a la electroestimulación por medio de electrodos intracavitarios vaginales, así como a la aplicación de electrodos de superficie para la neuromodulación transcutánea, de la que te hablaré más adelante, con objetivo de inhibir la necesidad urgente de orinar.

Tratamiento psicológico

Como te contaba en este otro post, la fisioterapia de suelo pélvico tiene en la Psicología una disciplina aliada a la que en determinados casos puede resultar de gran ayuda recurrir, realizando así un tratamiento integral del paciente.

Algunas de las técnicas que los psicólogos ponen en marcha para mejorar un cuadro clínico de vejiga hiperactiva son:

  • Técnicas de relajación
  • Técnicas de distracción
  • Técnicas de descondicionamiento

Tratamiento farmacológico

Tiene como objetivo inhibir las contracciones involuntarias del músculo detrusor de la vejiga y se basa, fundamentalmente, en bloquear los receptores que activan la contracción de dicho músculo para inhibir la sensación de necesidad imperiosa de orinar.

Esta inhibición se realiza por medio de fármacos antimuscarínicos, los anticolinérgicos, como la tolterodina, la fesoterodina o la solifenacina, que actúan sobre los receptores muscarínicos de la vejiga, y cuya efectividad ha sido demostrada en la reducción de los episodios de urgencia e incontinencia diaria y nocturna.

Sin embargo, el uso de este tipo de fármacos lleva asociados efectos secundarios desagradables para el paciente, como visión borrosa, sequedad de ojos y de boca, y estreñimiento.

La neuromodulación del tibial posterior

La infiltración de toxina botulínica y la ampliación vesical (cistoplastia) son dos opciones no conservadoras a las que se puede recurrir cuando las líneas de tratamiento anteriores no dan buenos resultados en los casos de vejiga hiperactiva.

Pero antes de recurrir a cualquiera de ellas, si todo lo anterior no funciona, existe una opción terapéutica que está dando muy buenos resultados: la neuromodulación periférica o neuromodulación del nervio tibial posterior.

Tanto por su facilidad de aplicación como por su efectividad, la neuromodulación del tibial posterior es una técnica que los fisioterapeutas realizamos en consulta, pero que también puede realizarse en el propio domicilio del paciente mediante el uso de aparatos de electroestimulación portátiles. 

Esta técnica muy poco invasiva, cuyos efectos positivos comenzaron a estudiarse en los años sesenta del siglo pasado, desencadena un mecanismo fisiológico de neuromodulación a través de la estimulación del nervio tibial posterior, al que se accede en la cara interna de la pierna, a nivel del tobillo, mediante un electrodo de superficie (transcutánea) o una aguja de acupuntura (percutánea).

La neuromodulación del tibial posterior actúa inhibiendo el centro de la micción y con ello reduce la frecuencia miccional, diurna y nocturna, así como los episodios de urgencia. Asimismo, disminuye la severidad de los escapes de orina, mejora la capacidad de la vejiga (aumentando hasta en un 50%), y repercute positivamente en la calidad de vida del paciente. 

Es por este conjunto de beneficios que la American Urological Association, en su Guía de Práctica Clínica para el diagnóstico y tratamiento del Síndrome de Vejiga Hiperactiva (2012), recomienda la neuromodulación del tibial posterior como la elección lógica a tener en cuenta cuando fallan las medidas conservadoras.

Además de estar indicada en el tratamiento de la vejiga hiperactiva, la neuromodulación periférica se recomienda en casos de retención urinaria no obstructiva, síndrome doloroso vesical, incontinencia fecal, estreñimiento crónico, dolor pélvico crónico y dispareunia.

Hasta aquí todo lo que quería contarte acerca de la vejiga hiperactiva y las opciones terapéuticas más utilizadas para su tratamiento. Si crees que puedes padecer este síndrome, no dudes en consultarlo con tu médico para llegar a un diagnóstico preciso y elegir el terapeuta y las técnicas más adecuadas en tu caso.

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4 comentarios para Vejiga hiperactiva: qué es y cómo tratarla

  1. dani Viernes, 17 de junio de 2016 at 3:56 #

    Gracias, me ha servido mucho!

  2. Yo Sábado, 20 de agosto de 2016 at 4:22 #

    No entendí, hoy el urólogo le dijo a mi hijo que debía evacuar cada 2.5 horas, así no tuviera ganas.

  3. Andrés Jueves, 29 de septiembre de 2016 at 19:50 #

    Me ha servido mucho saber esto. Gracias

  4. Florentino Lunes, 7 de noviembre de 2016 at 21:49 #

    Me habeis alegrado el dia, gracias

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