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Suelo pélvico, periné, ejercicios de Kegel, incontinencia urinaria, prolapso, abdominales hipopresivos

Superar la incontinencia urinaria es posible. Yo lo he hecho y te quiero contar cómo

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Suelo pélvico, periné, ejercicios de Kegel, incontinencia urinaria, prolapso, abdominales hipopresivos… todos esos términos eran totalmente ajenos a mi vida hasta mi primer embarazo cuando tenía 30 años.

Soy María y, como tantísimas otras mujeres de mi generación, soy madre, trabajadora, licenciada… y me gustaría que los días tuvieran 30 horas para poder llegar a estar con mis hijos todo el tiempo que quisiera, poder cuidarme y estar en forma, salir y disfrutar de mi pareja y mis amigos y cumplir con las veinte mil responsabilidades más que todas las mujeres nos echamos a la espalda.

Si me hubieran contado todos los cambios que sufrió mi cuerpo, mi mente y mi vida en general después de dar a luz, quizás se me hubieran quitado las ganas de ser madre (conozco a más de una que le ha pasado) o, quién sabe, quizás el instinto maternal hubiese ganado la batalla. Tengo serias dudas.

Yo fui de esas desafortunadas mujeres que se sintió en manos de unos “profesionales” insensibles cuando di a luz.

No sólo me enviaron a casa de vuelta varias veces durante la noche cuando llevaba horas con unas horribles contracciones y, según una de las ginecólogas que me atendieron en las urgencias de ese prestigioso hospital privado de Madrid, al bebé se le veía el pelito, literalmente, me metieron mano no recuerdo cuántos ginecólogos durante el periodo de dilatación. Estuve de parto desde primeras horas de la tarde del día anterior hasta que a las 12:30 del día siguiente, por fin, me pasaron, con lágrimas en los ojos, al quirófano. Media hora antes, una anestesista antipática y desagradable, que me trató como a una estúpida (yo era primípara), me había puesto una intradural que, a esas horas, ya sirvió de muy poco.

Cuando entré al quirófano ya no me quedaban ni fuerzas ni ánimo alguno para empujar. ¡Yo! que había preparado mi primer embarazo a conciencia, que me había leído y había puesto en práctica todos los consejos, técnicas y ejercicios que encontraba en revistas, foros, blogs, webs… para estar superpreparada para este momento crucial en mi vida… veía cómo la situación me superaba totalmente.

Conclusión: episitomía de muuuuuuchos puntos, fórceps y, según me han diagnosticado años después, pérdida de masa muscular del músculo puborectal.

Traducción: incontinencia urinaria y prácticamente insensibilidad en las relaciones sexuales.

Aun así, me atreví a por un segundo hijo y, aunque ya se empezaba a notar en los hospitales otro trato y otra preocupación por el bienestar, tanto físico como psíquico, de la mujer durante este “trance” y ese segundo parto fue rapidísmo y casi sin dolor, nadie me libró de una matrona insensible que despreció –“¡Pues vaya tontería!”, me dijo-, mi petición de poner a mi hijo piel con piel y darle el pecho inmediatamente después de dar a luz y que se tirase tooooodo el expulsivo diciéndome: “No sabes empujar. Mírala, si es que no sabe empujar”… Si no llego a estar atada al potro de tortura ese en el que nos colocan para dar a luz en España, ¡creo que me levanto de la camilla!

A los pocos meses, ya quería recuperarme totalmente y empecé a hacer algo de running, pues no hay nada que requiera menos tiempo y menos planificación que ponerse unas zapatillas y echar a correr.

¿Running y suelo pélvico débil? ¡¡Nefasta combinación!! Resultado: a pesar de ir al baño antes de salir a correr e intentar no beber agua en exceso desde unas horas antes, ¡acababa mojada hasta casi las rodillas!

Por esa misma época operaron a mi madre de un prolapso vaginal. ¡Menudo susto nos dimos cuando nos contó que le había salido un bulto en la vagina! Nada grave. Algo absolutamente normal y cada vez más frecuente entre las mujeres, nos comentó su médico. Le colocaron una especie de malla pero, además de un postoperatorio largo y bastante doloroso, ella no ha quedado totalmente satisfecha. Es más, ahora nos dicen que no es algo definitivo y que es muy probable y muy frecuente que se tenga que volver a intervenir.

¡¡Horror!! ¿Tendría que pasar mi vida abonada a la compra de esas compresas especiales para mujeres “maduras” que se orinan encima? ¿Todo ello desembocaría en un prolapso que tendrían que operarme? ¡¡Pero si yo soy superjoven!!

No bastaba con haberme quedado con unos kilazos de más, no sentir de la misma manera lo que era un orgasmo o haber aprendido el verdadero significado de la palabra sujetador…

Y lo peor, ¿a nadie más le pasa esto? ¿Por qué me miran raro cuando hablo de este tema con algunas mujeres?  ¿A ninguna de ellas les pasa? ¿Sólo me pasa esto a mí?

Desde ese momento, he dedicado muchísimo tiempo, esfuerzo y dinero en leer, pagar y probar técnicas que se están demostrando efectivas en otros países y productos que incluso se subvencionan por los servicios públicos sanitarios de gran parte de Europa. Desafortunadamente, nuestra Seguridad Social no garantiza la recuperación del suelo pélvico después del parto y a mí me resultó bastante difícil encontrar especialistas en este tema. Finalmente, he tenido que visitar numerosas consultas privadas para aprender que el fortalecimiento del suelo pélvico se puede volver a conseguir, la incontinencia urinaria se puede superar pero es un trabajo constante que no se debe abandonar.

Cualquier músculo, si queremos que esté fuerte, hay que entrenarlo y el suelo pélvico es un conjunto de músculos más.

En esta web queremos compartir contigo abiertamente nuestra experiencia y conocimientos, los míos y los de las dos grandísimas profesionales y personas que colaboran conmigo,  Laura y Pilar, y que tú compartas con nosotras la tuya.

Queremos contarte cuáles son esas técnicas y productos que tienen efectividad en el tratamiento del suelo pélvico y vamos a animarnos todas a incorporar en nuestras vidas y no abandonar esos ejercicios, consejos y trucos que van a mejorar sustancialmente nuestra calidad de vida.

Cuéntanos tu experiencia, cómo fue tu parto, no tienes hijos pero sufres algún tipo de incontinencia urinaria? Si a ti no te pasa, pero conoces a alguna amiga, hermana, madre, padre… (sí, los hombres también tienen suelo pélvico) que se encuentra en una situación parecida, no dejes de compartir nuestros contenidos con ellos.

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3 comentarios para Superar la incontinencia urinaria es posible. Yo lo he hecho y te quiero contar cómo

  1. Laura Sábado, 21 de mayo de 2016 at 6:48 #

    Hola, soy de Uruguay, te agradezco aceptarme en tu blog. Tengo un prolapso leve e incontinencia urinaria de esfuerzo. Quisiera saber si, por tu experiencia, si con ejercicios puedo revertir la incontinencia y revertir el prolapso, ya que los médicos quieren directamente operar. Si es así, cuál es la frecuencia de ejercicios y qué opinas de las bolas chinas para estos casos. Un dato más, estoy en menopausia. Muchas gracias y tu página es muy valiosa. Cariños, Laura

  2. Anna García Granados Domingo, 31 de julio de 2016 at 12:39 #

    Hola
    Me interesa mucho saber màs sobre el suelo pélvico.
    Tengo 53 años y mi incontinencia es anal. Me cuesta muchísimo contener ventosidades y las cacas y cuando tengo ganas de ir lavabo tengo que ir ya porque alguna vez se me ha escapado un poco. He visto los productos que comercializáis y me parecen muy interesantes. Podéis recomendarme alguno? Pesos vaginales? Por dónde empezar?
    Gracias
    Anna

    • Laura Rojas Lunes, 8 de agosto de 2016 at 11:55 #

      Hola Anna:
      Muchas gracias por compartir tu caso con nosotras. La Fisioterapia del suelo pélvico tiene altas tasas de éxito en el tratamiento de incontinencias urinarias y anales (de gases o heces), por lo que te animo a ir conociendo más sobre estos importantes músculos para mejorar en los síntomas que presentas. En el blog encontrarás artículos que te resultarán interesantes como estos: http://www.ensuelofirme.com/la-incontinencia-anal-y-eficacia-de-la-electroestimulacion-en-su-tratamiento y http://www.ensuelofirme.com/pautas-para-mejorar-la-incontinencia-fecal.
      En cuanto a los productos que puedes adquirir, sería ideal conocerte personalmente y realizar una entrevista y valoración física para recomendarte lo más apropiado para tu caso concreto. No obstante, y de modo genérico, te animo a comenzar tomando conciencia de tus músculos (a través de biofeedback o de electroestimulación si no presentas ninguna contraindicación para ello). Si lo deseas, y quieres visitar a un fisioterapeuta especialista en suelo pélvico, envíanos por favor un correo a esta dirección: info@ensuelofirme.com, indicándonos tu lugar de residencia y te responderemos lo antes posible informándote de profesionales próximos a ti.
      Espero haberte ayudado, Anna. Un fuerte abrazo!!

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