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Psicología y Fisioterapia de suelo pélvico

Psicología y Fisioterapia de suelo pélvico: enfoque integral para un tratamiento de éxito

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Algunas de las disfunciones que afectan al suelo pélvico requieren un abordaje interdisciplinar, es decir, un enfoque en el que entren en juego distintas especialidades con el objetivo de diseñar y llevar a cabo un tratamiento integral del paciente que aumente las posibilidades de éxito.

En la esfera uroginecológica, una de las alianzas más frecuentes entre especialidades es la que tiene lugar entre los campos de la Psicología y la Fisioterapia. ¿Por qué? Pues porque en numerosas ocasiones el problema por el que los pacientes acuden a la consulta del fisioterapeuta de suelo pélvico no reside únicamente en su musculatura o estructuras pélvicas y abdominales, sino que tiene además un componente psicológico que de alguna manera incide en la disfunción urológica, ginecológica o sexual. 

Psicología y Fisioterapia en la incontinencia urinaria

Por ejemplo, imaginemos el caso de una mujer de 41 años que acude a la consulta por un problema de incontinencia urinaria o fecal. Tras la valoración física, compruebo que el origen de esta incómoda disfunción reside en una debilidad de la musculatura de su suelo pélvico. Desde la fisioterapia nos ponemos manos a la obra trabajando aspectos como el estado de su musculatura abdominal y perineal, aprender a localizar y sentir esa musculatura, aumentar el tono y la fuerza, le facilito técnicas para poner en práctica cuando sienta urgencia de orinar o defecar y no haya ningún baño cerca, consejos para su vida diaria, pautas de alimentación y actividad física y un largo etcétera de herramientas para conseguir que la incontinencia desaparezca.

Ahora imaginemos que, a pesar de poner en práctica todas estas técnicas y consejos y venir rigurosamente a consulta cada semana para realizar el tratamiento, aunque ha notado mejoría, las pérdidas de orina o los escapes fecales siguen apareciendo en su vida. ¿Qué está ocurriendo? ¿Es que no funciona el tratamiento fisioterápico?

Pues, a la vista de los hechos, evidentemente algo está fallando. Y es ahí donde la Psicología puede abrirnos una puerta para explorar si, en el caso de esta supuesta paciente, es necesario abordar aspectos como, por ejemplo, la existencia de una ansiedad anticipatoria que, de alguna forma, le “predispone” a sufrir los escapes de orina o heces a pesar de contar con diversas herramientas y una musculatura en forma para evitarlo.

Como explica la psicóloga Silvia García de Sola, en base a su amplia experiencia en el tratamiento con pacientes afectados por problemas de suelo pélvico, «a veces ocurre que los pacientes experimentan un cuadro de ansiedad que se desencadena al proyectar o visualizar mentalmente la situación negativa o temida en el futuro, en este caso de posibles escapes de orina o fecales, con pensamientos del tipo “No voy a llegar al servicio, me lo voy a hacer encima”, “no voy a poder controlar mis esfínteres”, etc. Esto es lo que se conoce como ansiedad anticipatoria.»

Y ante esta situación, sucede que, con más frecuencia de lo que nos gustaría a los terapeutas, muchas mujeres y hombres limitan su actividad social por temor a sufrir un escape. Dejan de ir al cine porque no son capaces (o creen que no lo son) de contener sus esfínteres en la sala el tiempo que dure la película; no salen a cenar o dejan de ir de compras para evitar esa incómoda situación y sus consecuencias, etc.

Según García de Sola, reducir la actividad social para con ello evitar los problemas derivados de un escape «puede derivar en un aislamiento que genere mayor malestar, ansiedad o incluso sintomatología depresiva, al privar a la persona de actividades que le reportaban un bienestar y un disfrute, a pesar de que existiera la posibilidad de tener un escape. Este miedo anticipatorio puede afectar de manera significativa las actividades de ocio o de la vida diaria de los pacientes, empeorando la calidad de vida de las personas y pudiendo desembocar en una patología emocional más problemática». Disminuir la vida social no es una solución, antes al contrario, puede enmarañar aún más la situación que viven los pacientes.

Psicología y Fisioterapia del suelo pélvico

Reducir la actividad social para evitar un escape, puede derivar en un aislamiento que genere mayor malestar, ansiedad o incluso sintomatología depresiva.

Reconocer que existe un problema, el primer paso para cambiar

La negación del problema en personas con patologías de suelo pélvico también es algo frecuente. El tabú que rodea a la esfera urológica y sexual en nuestra sociedad, unido a la vergüenza que, en general, experimentan estos pacientes, les lleva a resignarse o negar la existencia de una disfunción. En definitiva, a no pedir ayuda a los especialistas y optar por hacer “una vida normal” utilizando a diario compresas u otro tipo de absorbentes.

No estoy declarando la guerra a este tipo de dispositivos: su utilización no es negativa, siempre y cuando se estudie con el terapeuta la manera en la que se están usando. Por ejemplo, hay pacientes que en el curso de su tratamiento con Fisioterapia, pueden necesitar puntualmente un absorbente para, por ejemplo, acudir a un acto especial y, de esta forma, ese día no tener que estar pendientes de si sufren o no un escape que les fastidie el evento. Sin embargo, como terapeuta, uno de los objetivos es ir trabajando la confianza del paciente en sí mismo, como si de un músculo más se tratara y ayudarle a ver que puede volver a vivir sin compresas ni braguitas-pañal.

En este paso de ir eliminando el absorbente en el día a día del paciente, si éste llevaba mucho tiempo utilizándolo, puede ser necesaria también la intervención desde la Psicología: «es importante trabajar con los pacientes la confianza en sí mismos y la autoestima. Además, podemos ayudarnos con técnicas de relajación o estrategias de afrontamiento, que además también les ayudan desde el punto de vista de la musculatura a controlar esfínteres».  

Pero más allá del aislamiento social, de la utilización o no de medidas de absorción, de la posible ansiedad anticipatoria del paciente… lo primero es ACEPTAR o asimilar que existe un problema y decidirse a CAMBIARLO. Ese es, sin duda, el primer paso. A partir de ahí, los especialistas estaremos al pie del cañón con todas las herramientas a nuestro alcance para tratar de solucionar la disfunción que afecta al paciente y está deteriorando su calidad de vida. «Debemos tener paciencia y aceptar que a cada uno le lleva su tiempo asimilar que existe un problema que quiere trabajar para poder cambiarlo», afirma Silvia García de Sola.

La esfera sexual desde el enfoque interdisciplinar

Imaginemos ahora otra paciente, por ejemplo, una mujer de 32 años cuyo motivo de consulta es la dificultad o imposibilidad de mantener relaciones sexuales debido al dolor y al espasmo muscular que suceden de manera involuntaria cada vez que estos encuentros tienen lugar.

De una parte, como fisioterapeuta valoraría y trataría la existencia de zonas de tensión, de hipertono en su musculatura, en definitiva y para entendernos, de “contracturas” en la musculatura del suelo pélvico que pudieran estar provocando esa sensación dolorosa en la actividad sexual, conocida como dispareunia.

También, si hablamos de un caso de espasmo de la musculatura, es decir, de vaginismo, podríamos valorar la utilización de dilatadores vaginales u otros dispositivos dirigidos a flexibilizar estos músculos, para poco a poco ir relajando la zona, además de enseñar a la paciente a hacer consciente la sensación de contracción-relajación.

Pero de poco servirán todos estos esfuerzos si, a nivel emocional, tenemos un patrón que retroalimente la situación y perpetúe el problema. Silvia García de Sola explica cómo a veces «el  miedo o la anticipción a ese dolor es tal, que solo mandamos a nuestro cuerpo instrucciones negativas de anticipación de dolor, por lo que nuestro cuerpo se pone en alerta tensando toda su musculatura, se bloquea, y no “permite el paso” a nada que pueda hacerle daño. Por lo que nos es imposible disfrutar de una relación sexual plena.»

Psicología y Fisioterapia en suelo pélvico

Cuando nos dejamos invadir por el miedo, nuestro cerebro manda una señal de alerta al cuerpo, que nos es más difícil de controlar.

En este y otro tipo de disfunciones sexuales, como pueden ser la disfunción eréctil o la anorgasmia, García de Sola sugiere algunas recomendaciones que pueden ser útiles para mejorar y disfrutar de las relaciones:

  • Reservar tiempo para la intimidad no sexual con la pareja. Las relaciones de pareja no solo se miden por la satisfacción de sus relaciones sexuales, sino por el tiempo de calidad que se comparte. Disfrutar de la pareja y de la confianza entre ambos mejora la comunicación, lo que será de gran ayuda a la hora de trabajar en el plano sexual.
  • Es importante separar el sexo del afecto; que no dé miedo ser cariñoso con la pareja. A veces las muestras de afecto se eliminan por el temor a que se entienda como un preludio del sexo, lo que aumenta la ansiedad anticipatoria.
  • Despertar la imaginación y aumentar el deseo sexual: lectura de novelas o ver películas con contenido sexual o romántico. Ser creativos en las relaciones sexuales ayuda a no caer en la rutina.
  • Reservar un “tiempo preferencial” para la intimidad sexual, a unas horas adecuadas para la pareja y para el afectado, donde no tengamos prisa, no nos afecte el cansancio y podamos disfrutar de manera tranquila de la relación sexual.
  • Mantener una buena autoestima; creer en nosotros y encontrarnos atractivos, no solo físicamente, sino también emocionalmente. Practicar ejercicio y tener una alimentación equilibrada no solo nos ayuda a vernos mejor, sino a sentirnos con más energía.
  • Practicar algún tipo de relajación para mantener la ansiedad hacia el sexo bajo control, así como ayudarnos a descansar mejor.

Disfunciones de suelo pélvico susceptibles de tratamiento desde la Psicología y la Fisioterapia

  • Incontinencia urinaria
  • Incontinencia fecal
  • Vaginismo y dispareunia
  • Alteración de la sensibilidad
  • Dificultad para alcanzar el orgasmo o ausencia de éste
  • Disfunción eréctil

Recomendaciones desde la Psicología

  • Aceptar que el problema existe y reunir el valor para enfrentarnos a él. Reconocer que tenemos un problema y que queremos solucionarlo es un acto de valentía, que aunque nos da miedo o vergüenza, nuestras ganas de superarlo es mayor. Esto es lo más importante para poder superar un problema: aceptar que existe.
  • Entender que trabajar el problema puede no ser fácil y agradable. Cuando trabajamos con las emociones, lo que hacemos es “curar heridas”, y al igual que cualquier otra herida, puede “escocer cuando se desinfecta”. Lo que debemos tener siempre en mente es el fin: curar una herida que no vuelva a molestarnos más.
  • La importancia del pensamiento. Al cerebro hay que darle instrucciones claras de lo que queremos; al igual que le mandamos la instrucción de que mueva el brazo cuando queremos coger algo, debemos mandarle instrucciones positivas a la hora de enfrentarnos a cualquier problema. Cuando nos dejamos invadir por el miedo, nuestro cerebro manda una señal de alerta al cuerpo, que nos es más difícil de controlar.
  • Trabajar la autoestima. Es importante reforzar todas esas cosas que hacemos bien, en las que somos buenos, ya que nos servirán como estrategias de afrontamiento en nuestro día a día. No es lo mismo enfrentarnos a un problema “armado” con estrategias y confianza, que pensando que no podremos con ello y que el problema es mayor que nosotros.
  • Llevar una vida saludable a nivel emocional. Intentar hacer todos los días algo que nos guste o que nos reporte bienestar, fijarnos en lo que hacemos para validarnos a nosotros mismos, sentirme útil, comprender y sentirme comprendido, respetar y sentirme respetado… Son cosas que todos los días nos suceden, unos días más, otros días menos; pero no estamos atentos a ellas y las pasamos por alto. Intentar “grabarlos en nuestro cerebro” nos ayuda a ganar confianza, fuerza y motivación.

Recomendaciones desde la Fisioterapia de suelo pélvico

  • Acude a un especialista tan pronto como sea posible. La tasa de éxito en el tratamiento de los problemas de suelo pélvico mejora sustancialmente cuando estos se detectan a tiempo. Por ejemplo, el tratamiento de una cicatriz tras el parto (fruto de un desgarro o episiotomía) será más efectivo cuanto más reciente esté el alumbramiento, pudiendo evitar así futuras complicaciones tanto en la contracción de la musculatura como en la calidad de las relaciones sexuales. Si crees que puedes tener algún problema de suelo pélvico, consulta con tu médico, fisioterapeuta de suelo pélvico o matrona para buscar una solución.
  • Comprométete con el tratamiento una vez que éste se pone en marcha. Como fisioterapeuta, puedo guiarte y motivarte para que vayas logrando los objetivos que nos marquemos, pero el cuidado de tu suelo pélvico y la realización de los ejercicios y buenos hábitos que yo ponga en tu conocimiento, depende de ti llevarlo a cabo en tu día a día.
  • Finalizado el tratamiento, incorpora a tu vida diaria las pautas aprendidas. El cuidado del suelo pélvico no acaba cuando sales de la consulta del fisio. Ni siquiera el día que recibes el alta del tratamiento. Todo lo que has aprendido debe ser incorporado a tu día a día, porque aunque la disfunción que te trajo a la consulta puede haber desaparecido, si retomas los hábitos perjudiciales para tu periné y descuidas el ejercicio de esta musculatura, es probable que los síntomas aparezcan de nuevo.
  • Apuesta por un estilo de vida saludable y cuida todo tu cuerpo, además de tu suelo pélvico. El cuerpo humano es un todo, no un conjunto de partes aisladas e incomunicadas entre sí. Cuando hablamos de vida saludable, nos referimos al cuidado de todos los sistemas que lo componen: el cardiovascular, el músculo-esquelético, el nervioso, el génito-urinario, el digestivo, el renal, etc., y la Fisioterapia, dividida en sus distintas especialidades, puede ayudarte a cuidar tu cuerpo de manera global.

 

Silvia García de Sola Riera es Psicóloga y trabaja en el servicio de Psicología Clínica de la Fundación de Esclerosis Múltiple de Madrid (FEMM), además compagina su actividad profesional en el despacho privado MasQuePsicologos de Madrid (www.masquepsicologos.com).

 

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