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La incontinencia anal y eficacia de la electroestimulación en su tratamiento

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¿No eres capaz de controlar los gases cuando estás en el trabajo o en tu gimnasio? ¿y cuando estornudas o toses?, ¿tienes que buscar urgentemente un baño porque no aguantas las ganas de hacer caca? Plantéate, entonces, una revisión y valoración de tu suelo pélvico.

Si admitir hoy en día que se sufre una incontinencia urinaria es de por sí un acto heroico de valentía, en la sociedad hipersexualizada en la que vivimos donde la belleza, la juventud y la apariencia física son nuestra máxima aspiración, imaginaos lo que debe ser reconocer que se sufre una incontinencia anal.

No son pocas las mujeres que después de un parto complicado e instrumental sufren un traumatismo obstétrico que les acarrea una incontinencia fecal o de gases en el postparto o mucho más tarde, en la menopausia, aunque su origen estuvo en una leve lesión en uno de sus partos. Las cifras se estiman en que una de cada diez mujeres que han dado a luz sufrirá algún tipo de incontinencia anal, es decir, pérdida involuntaria de gases, heces o ambas cosas a la vez, a lo largo de su vida.

Así mismo, existe un porcentaje de ancianos e incluso hombres más jóvenes (se cree, pues no hay cifras que reflejen la realidad, que puede llegar al 5% de la población española) que por diferentes motivos y circunstancias padecen incontinencia anal y que sufren un verdadero drama antes de consultar a un especialista, en el caso de que lleguen a hacerlo en algún momento.

La vergüenza que supone esta afección, el deterioro de la autoestima de los que la padecen y el miedo a sufrir un percance en momentos inoportunos o en público hace que estas personas modifiquen sus hábitos, se recluyan, se aíslen y muchas acaben cayendo en una depresión y abandonando su vida social.

Cuando lo verdaderamente triste es el desconocimiento de que existen tratamientos eficaces para su problema y que esta falta de información sea el motivo por el que no acuden a un especialista.

En general, se define la incontinencia anal como la pérdida de control voluntario o incapacidad de retener las heces y/o los gases durante el transcurso de actividades cotidianas con los cambios de postura y los esfuerzos físicos y fisiológicos (tos, estornudos, etc.) que conlleva hacer una vida normal.

Tipos de incontinencia anal

La incontinencia anal se denomina incontinencia de urgencia cuando se siente que el recto está lleno y se siente también la necesidad de ir al baño pero hay que hacerlo urgentemente para poder llegar a tiempo.

Una disfunción en el sistema sensorial acompañada de falta de información al cerebro sobre el llenado del recto y el estado de solidez de las heces conduce normalmente a una incontinencia anal.

Se dice que hay incontinencia de gases cuando se tiene la sensación de que el recto está lleno pero esa percepción no es tan precisa como para llegar a diferenciar si es a causa de heces o de gases.

Hay otros casos denominados incontinencia pasiva en los que no existe sensación de que el recto esté lleno, no se percibe ningún indicador de que hay que acudir al baño y, en consecuencia, no se pueden controlar voluntariamente los movimientos intestinales y las heces salen sin oponer ninguna resistencia y sin que la persona que lo padece se percate hasta que ya es demasiado tarde.

Cuando se ha producido un daño en los nervios, los músculos del esfínter anal o la estructura del recto es probable la aparición de dificultad e incluso incapacidad a la hora de controlar el movimiento y expulsión de heces y gases. Hablamos en estos casos de incontinencia anal y rectal.

Se denomina doble incontinencia a aquéllos casos en que la pérdida de control afecta tanto al intestino como a la vejiga.

Causas de la incontinencia anal

Las causas de la incontinencia anal pueden ser varias, desde las congénitas (espina bífida) a las provocadas por una enfermedad (Parkinson, diabetes, etc.), trauma, accidente e incluso, muy frecuentemente, alteraciones comunes como la diarrea o el estreñimiento.

Las principales causas de incontinencia anal, de gases, heces o ambas cosas son:

  • Traumatismo obstétrico (partos difíciles, prolongados o instrumentales en los que ha habido desgarro, episiotomía, daños en el esfínter anal o los nervios de la última estructura del recto), la causa más frecuente.
  • Estreñimiento crónico.
  • Diarrea grave.
  • Lesiones en músculos o nervios tras intervenciones quirúrgicas sobre el recto o el ano (hemorroides, fisuras, estenosis, etc.).
  • Lesiones en músculos, el esfínter anal o en nervios.
  • Enfermedades digestivas (Crohn, colon irritable, etc.).
  • Enfermedades neurológicas.

No hay que olvidar que el debilitamiento de los músculos y los esfínteres con el envejecimiento y la menopausia agrava lesiones que durante la juventud fueron calificadas como leves pero que en este momento pueden desembocar en la aparición de incontinencias. Teniendo esto en cuenta, sólo como terapia preventiva merece la pena prestar atención periódicamente al estado de nuestros músculos del suelo pélvico acudiendo a un especialista que valore nuestra situación y nos proponga un tratamiento adecuado y personalizado.

Tratamiento de la incontinencia anal

En la actualidad hay una serie de soluciones que el especialista (ginecólogo, urólogo, proctólogo, fisioterapeuta de suelo pélvico) puede prescribir según el caso.

Por una parte está la cirugía reparadora de una lesión clara e identificada.

La neuromodulación, bien de tibial posterior, técnica no invasiva, o bien de raíces sacras, que es el implante quirúrgico subcutáneo de un electroestimulador interno y cuya eficacia varía de unos casos a otros.

Por otra parte, los tratamientos conservadores no invasivos que son la primera alternativa por su alto porcentaje de eficacia y que incluyen:

  • Cambios en los hábitos dietéticos para conseguir una normalización del tránsito intestinal y eliminar el estreñimiento o diarrea crónicos que en muchos casos son la causa del problema.
  • Técnicas conductuales, como el aprendizaje de técnicas de defecación y la adopción de unos hábitos para acudir al baño a horas similares y poder prever la situación.
  • La rehabilitación del suelo pélvico (ejercicios de kegel, biofeedback y electroestimulación) tiene un porcentaje de mejoría que llega a alcanzar el 85% de éxito ya que la mayoría de los casos de incontinencia anal están asociados a problemas de suelo pélvico.

Ya conocemos cómo realizar los ejercicios de Kegel y cómo hacer que sean más eficaces, cuestión fundamental y primer paso que debemos dar para lograr el fortalecimiento de nuestro suelo pélvico.

Cuando los ejercicios de Kegel no son suficientes para lograr la tonificación de estos músculos se suele recurrir al biofeedback y a la electroestimulación por su alto grado de respuesta positiva.

Como ya vimos en este post, la electroestimulación es uno de los métodos más eficaces, ya sea en la clínica de tu especialista ya sea en tu propio domicilio, para fortalecer y rehabilitar el suelo pélvico y sus beneficios están ampliamente reconocidos hasta el punto de que son aparatos prescritos y subvencionados por los servicios públicos sanitarios de la mayoría de países europeos.

Anuform sonda anal

La electroestimulacion es la aplicación de una corriente eléctrica no dolorosa mediante electrodos o mediante una sonda vaginal o anal, lo más habitual en el tratamiento de incontinencias, que provoca la contracción de los músculos que se están tratando, los cuales, con un uso continuado, logran fortalecerse y tonificarse.

Hoy en día existen aparatos para usar en casa, con la supervisión de nuestro especialista, que incluyen programas específicos para el tratamiento de los diferentes tipos de incontinencia urinaria o anal, según el caso y según si elegimos usar una sonda vaginal o anal. Visita la selección de electroestimuladores que tenemos disponibles en nuestra tienda.

Urostim-2-Schwa-Medico

Así, por ejemplo, Urostim 2, fabricado en Alemania por Schwa Medico, es un completo aparato diseñado específicamente para tratamientos urogenitales que incluye diez programas definidos para cada aplicación: desde la electroestimulación del nervio tibial posterior con los electrodos adhesivos que incluye, al tratamiento del dolor pélvico y todos los tipos de incontinencia: de esfuerzo, urgencia, anal, etc.

En los casos de incontinencia anal femenina se pueden usar también los aparatos especialmente diseñados para mujeres, como el PierenFemme, pero usando una sonda anal.

En definitiva, no tenemos excusa para no abordar mediante un método u otro el fortalecimiento de los músculos de nuestro suelo pélvico. Es una cuestión que debemos tener muy en cuenta no sólo como terapia de rehabilitación tras un parto o porque por diversos factores o circunstancias nuestro suelo pélvico se encuentre ya debilitado, sino también a la hora de enfrentarnos a la menopausia y al envejecimiento de nuestro cuerpo, momento en el cual, tal y como hemos visto, nuestros músculos y esfínteres comenzarán a debilitarse, empeorando el estado de lesiones leves en la juventud y aumentando la posibilidad de que suframos algún tipo de incontinencia urinaria, fecal, prolapso y otras complicaciones.

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2 comentarios para La incontinencia anal y eficacia de la electroestimulación en su tratamiento

  1. Manuela Cobas Jueves, 14 de julio de 2016 at 14:14 #

    Fue muy interesante y esclarecedor, pues es cierto, tengo incontinencia anal y sí, me estoy aislando debido a esto. Tengo 73 años, diabética, insulina dependiente y tengo 4 baypas coronarios, pero con muchas ganas de tener una vida con una poca mejor calidad de vida. Muchas gracias

  2. Nu Lunes, 3 de octubre de 2016 at 5:20 #

    Muchas gracias. Sufro de este síndrome desde que di a luz a mi hijo hace dos años y medio, he pasado por multitud de ginecólogos, por el área de rehabilitación de suelo pélvico, por traumatólogos y fisioterapia y, hasta hoy, yo no le ponía nombre a mi dolencia. Estoy de nuevo embarazada y el dolor se ha intensificado, ya me había resignado, pero viendo que hay técnicas que no he probado, me pondré las pilas.

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