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El dolor en el parto

El dolor en el parto

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¿Por qué (y para qué) duele el parto?

¿Es dolor sinónimo de sufrimiento?

Epidural aparte, ¿existen alternativas para aliviar el dolor en el parto?

¿Cómo influye el miedo en el proceso de parto?

¿Qué papel juegan el entorno y el acompañamiento en el parto?

¿Y la libertad de movimiento?

Informar e informarse acerca de cómo aliviar el dolor en el parto debería ser uno de los temas de mayor interés para las embarazadas y para los profesionales que trabajamos con ellas.

Dado que el alivio del dolor durante el parto va a aumentar el bienestar físico y emocional de la parturienta, todas las opciones existentes para el alivio del dolor, y no sólo los métodos farmacológicos, deberían darse a conocer y facilitarse en cada parto.

En este post no vas a encontrar recetas mágicas ni eslóganes al estilo “Descubre cómo parir sin dolor”. 

Tampoco vas a leer mi propia experiencia, porque yo no he vivido un parto en mis propias carnes y porque, de haberlo vivido, me guardaría muy mucho de generalizar mi vivencia: única, personal e intransferible. Ya que lo que a mí me hubiera aliviado, ayudado o complicado las cosas, puede que no fuera lo que a ti te sirviera para tu propio parto.

En este post vas a leer algo mejor. Créeme.

Hoy voy a tratar de transmitirte la esencia de la experiencia de dos profesionales que han acompañado más partos de los que tú y yo veremos jamás.

Eres única. Tu bebé es único. Y tu parto también será único e irrepetible. Podrás dar a luz una o diez veces en tu vida y, no lo dudes, no habrá un parto igual a otro, ni antes, ni durante, ni después.

Hoy voy a compartir contigo:

  • Aspectos fundamentales y, sin embargo, poco conocidos del dolor en el parto.
  • Las importantes funciones del dolor.
  • Voy a contarte qué lo intensifica y qué lo mitiga.
  • Hablaremos del miedo y su influencia en el parto (y profundizaremos en ello en el siguiente post)
  • Vas a descubrir recursos menos conocidos para aliviar el dolor (en mi siguiente post)
  • Y te hablaré también de la epidural, con sus luces y sus sombras (también en ese próximo post).
La nueva revolucion del nacimiento

La nueva revolución del nacimiento de Isabel Fernández del Castillo. (Para comprarlo haz CLICK)

Todo esto gracias a dos matronas para quitarse el sombrero: Blanca Herrera y Ascensión Gómez, ponentes del curso “Autoanalgesia y gestión del dolor en el parto”, organizado por otra gran mujer: Isabel Fernández del Castillo, autora de La nueva revolución del nacimiento: el camino hacia un nuevo paradigma, un libro que hace ya más de diez años abrió un mundo nuevo para mí: el mundo del deseo de cambio, de la recuperación del poder perdido, de la lucha por el parto respetado.

Pero antes de empezar, recuerda: en este post no encontrarás la pócima secreta del parto sin dolor ni los trucos para vivir un parto orgásmico.

Si es eso lo que buscas, no sigas leyendo.

Mi objetivo con este artículo es animarte a conocerte más, a cuidarte y respetarte, a buscar información, a dudar y a cuestionarte, a preguntar a expertos, a convertirte en protagonista de tu vida, de tu cuerpo, de tu salud, de tu embarazo; a ser parte activa de tu parto y presenciar la llegada de tu bebé a este mundo en un entorno de respeto y de amor para ambos.

Y siguiendo estas premisas… ¡COMENZAMOS!

El dolor en el parto: de dónde, por qué y para qué

El primer paso para manejar el dolor durante el parto es conocerlo, desmitificarlo y entender de dónde viene, qué lo agrava y qué ayuda a sobrellevarlo.

El dolor experimentado por la mujer durante el trabajo de parto va a depender de una suma de estímulos fisiológicos, psicológicos y socioculturales.

En otras palabras (las de Ascensión Gómez):

El parto es un proceso autónomo INVOLUNTARIO, que puede ser condicionado por el ENTORNO, las CREENCIAS y EMOCIONES y por todo lo que suceda alrededor de la mujer mientras pare.

Esta gran variedad de factores, y las múltiples combinaciones entre ellos, explica por qué entre una parturienta y otra, o en la misma mujer en sus distintos partos, existen diferencias sustanciales en la apreciación, manifestación y maneras de afrontar el dolor.

Porque parir duele (eso dicen quienes lo han vivido). Pero parir con dolor no significa parir con sufrimiento. Se puede parir sintiendo un dolor inmenso, pero sin sufrir; y se puede parir apenas sintiendo, y sufriendo mucho.

Dale una vuelta a lo que acabas de leer y asegúrate de interiorizar el concepto.

Es importante diferenciar bien dolor de sufrimiento, antes de seguir leyendo.

Dolor en el parto

Estímulo físico-Modulación-Percepción-Respuesta

Explicar el dolor del parto sin ponernos muy técnicos es un poco complejo, pues se necesita conocer a fondo la neurofisiología del dolor, y esto implica estudiar el funcionamiento de esa perfecta y compleja computadora (cerebro) con su entramado de cables (nervios) que compone nuestro sistema nervioso y construye lo que denominamos dolor.

No obstante, y en términos muy sencillos, voy a intentar resumir (mucho) el mecanismo del dolor en las siguientes ideas:

Cuando hablamos de dolor en el parto, en primer lugar, has de saber que todo arranca con los llamados ESTÍMULOS FÍSICOS:

  • Hablamos de estímulos físicos procedentes del útero (debido a las contracciones musculares de este órgano), que generan un dolor llamado visceral (“de las vísceras”), difuso, sordo.
  • Y estímulos físicos procedentes de la vulva, la vagina y el perineo que generan un dolor fácilmente localizable, agudo, llamado dolor somático (“del cuerpo”).

Los estímulos físicos están ahí, ocurren, el útero se contrae y el perineo se distiende. Ahora bien, esos estímulos viajan por nuestras fibras nerviosas (cables), por la médula espinal, hasta llegar al sistema nervioso central (la computadora), MODULÁNDOSE.

Toda fibra nerviosa por la que se transmite el estímulo (y cada una a su manera, unas rápido, otras lentamente, unas subiendo, otras bajando, etc.) van a condicionar lo que llamamos PERCEPCIÓN del dolor, en la que interfieren también unos elementos clave: los mediadores químicos (sustancias que aumentan o disminuyen la percepción del dolor).

Y, por último, a esa percepción, el cuerpo de la mujer contestará con dos tipos de RESPUESTAS:

  • Respuestas corticales (procedentes de la corteza cerebral), que se caracterizan por ser variables, ya que dependen de la percepción del dolor, del miedo, de la ansiedad, la edad, etc.
  • Resuestas fisiológicas: como la liberación de hormonas del estrés, aumento del consumo de oxígeno, de la presión arterial y del gasto cardíaco, hiperventilación, etc.

¿A que impresiona la maravillosa precisión con la que nuestro cuerpo funciona?

¡Pues piensa que esto es sólo un mini resumen! Te animo a investigar más sobre el tema y conocerlo en profundidad.

Pero, ahora, nos vamos a otro punto importante: el cóctel hormonal del parto. 

Oxitocina y Adrenalina: quién es quién el día DDolor parto

Capítulo especial merecen las hormonas, tanto en el embarazo como en el parto, ya que conllevan efectos fisiológicos y efectos conductuales clave para que el proceso natural llegue a término con éxito.

Estas sustancias juegan un papel protagonista, y aunque son numerosas y todas tienen una función imprescindible en el parto, ahora te hablaré de dos, la adrenalina y la oxitocina por lo que nos interesa saber: su relación con el dolor.

La oxitocina es responsable de un importante efecto fisiológico: la contracción uterina. La oxitocina natural, endógena, la segregada por la mujer de parto, va a tener además efectos conductuales: se relaciona con la generosidad, el altruismo, modula las relaciones humanas… es la llamada “hormona del amor”.

¿Y la adrenalina? Pues la adrenalina inhibe la producción de oxitocina. ¡Qué maligna!, pensarás. Pues no, es importante también, pero en pequeños picos y, sobre todo, al final del parto, para ese último empujón al bebé (reflejo de eyección fetal).

Si la adrenalina se nos va de las manos, tendremos un problema. Porque si disminuye la producción de oxitocina, apaga y vámonos.

Un símil muy claro: imagina a una leona de parto, que se siente en peligro de ser atacada por un depredador. La respuesta natural de la leona a esa amenaza consistirá, simplificando, en la producción de adrenalina para huir, frenar por un momento el parto, y marcharse a un lugar seguro donde poder continuar y parir a sus cachorros sin peligro.

Por eso es importante saber qué aumenta la producción de adrenalina para no jugárnosla, y lo que la aumenta es el miedo, la desconfianza y el estar alerta.

Cuanto más miedo, más adrenalina y menos oxitocina, lo que se traduce en más dolor y en contracciones ineficaces, que, entonces sí, pueden convertir el dolor en sufrimiento.

Y para cerrar este epígrafe de las hormonas, grábate a fuego la palabra ENDORFINAS, los analgésicos naturales que produce nuestro cuerpo.

Si el parto sucede de manera natural, con el ritmo propio que cada mujer marca, con nuestras propias hormonas (no sintéticas), evitando todo aquello que active nuestra adrenalina y dejando al cuerpo fluir en este proceso autónomo involuntario que es el parto, él mismo nos proporcionará la dosis justa de analgesia endógena, eso son las endorfinas, los “calmantes naturales” del cuerpo, que nos generan alivio y permiten la progresión del parto.

¿Para qué duele el parto?

Ahora que ya conoces un poquito más sobre las bases fisiológicas del dolor del parto, de dónde procede y cómo se construye, vamos a ver para qué duele el parto. Porque, y tal vez esto te sorprenda, el dolor está ahí para algo, o lo que es lo mismo, el dolor tiene sus funciones. 

  1. Función de concentración: ¿Te imaginas dar a luz mientras tecleas frente al ordenador o lees un libro? No, ¿verdad? Yo tampoco. El dolor, en primer lugar, tiene la función de captar nuestra atención, hacer que nos concentremos en lo que está sucediendo, aislarnos del mundo exterior y buscar un lugar seguro e íntimo donde recibir al bebé. 
  2. Función corporal: El dolor proporciona información a nuestro cuerpo sirviendo de guía para el movimiento, facilitando la adopción de posturas, indicando cuándo es el momento de mover este y no otro segmento de nuestro cuerpo y facilitar, con ello, la progresión del parto. 
  3. Función hormonal: El dolor es el motor del equilibrio hormonal. Esto significa que nuestro cuerpo está diseñado para responder fisiológicamente al dolor poniendo en marcha la liberación de endorfinas cuya finalidad es hacernos sentir placer, compensando (que no eliminando, pues como ves, está ahí por algo), el dolor.
  4. Función de resistencia: Nuestro cuerpo responde al dolor sacando fuerzas extremas, aumentando nuestra resistencia y capacidad muscular ante el esfuerzo que está teniendo lugar.
  5. Función de protección: El dolor durante el parto va a cumplir un papel esencial en la prevención de lesiones, protegiendo los tejidos, pues nos hace conscientes en todo momento de cómo están (posición, grado de estiramiento, etc.) las distintas partes del cuerpo (articulaciones, músculos, ligamentos, etc.). Esto cobra especial importancia en nuestro suelo pélvico: si dejamos de sentir nuestra vulva, vagina y periné (por suministro de anestesia epidural a ese nivel), nuestros músculos quedarán dormidos (no los sentimos, pierden sus reflejos y no los podemos mover) y, por tanto, desprotegidos, sin posibilidad de adaptarse al paso de la cabeza del bebé distendiéndose con nuestra ayuda consciente y sin opción a desencadenar el reflejo de eyección fetal.

Hasta aquí la primera parte de este post sobre Cómo aliviar el dolor en el parto, centrada especialmente en analizar el dolor para comprenderlo, para saber que no es un fallo de nuestra naturaleza, sino un elemento clave para que todo lo demás se ponga en marcha. 

En el próximo post pondremos nombre y apellidos a cada alternativa (farmacológica o no) para poder prepararnos de cara al dolor antes del parto y sobrellevarlo mejor el día D.

Espero que todo lo que he compartido hoy contigo te haya resultado interesante y, si crees que este post puede ayudar a alguien, no lo dudes, ¡Compártelo en tus redes sociales!

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6 comentarios para El dolor en el parto

  1. María Sábado, 27 de febrero de 2016 at 10:04 #

    Muy interesante y de gran ayuda el artículo, pero tengo una duda. Yo pensaba que de las pocas ventajas que tenía la epidural era que durante el final del parto cuando el bebé ya asoma la cabeza, al no tener dolor, controlamos mejor ese momento pudiendo hacer pujos más suaves y evitar estirar con demasiada fuerza el periné, evitando lesiones. Sin epidural, controlar la fuerza de los pujos me parece más complejo y tenía entendido que podría empujar con mucha fuerza lesionando un periné que podría estar tenso. Gracias de antemano por su respuesta. Un saludo

    • Laura Rojas Lunes, 8 de agosto de 2016 at 12:37 #

      Hola María:
      Gracias por plantearnos esta cuestión. Sin epidural, efectivamente sientes tu periné, y por ello, tanto las sensaciones de dolor como la fuerza que aplicas al pujar, así como también eres consciente de relajar los músculos cuando no es el momento de pujar. Simplificando mucho, pero es que resulta bastante clarificante, me gusta poner siempre el ejemplo de la defecación. ¿Imaginas tener que defecar sin sentir? ¿Sin sentir “la materia” que expulsas y sin sentir la zona por la que debes expulsarla? ¿Difícil, no? Dependeríamos en todo momento de alguien que nos fuera diciendo cómo marcha el proceso, mientras nosotras, a ciegas, empujaríamos sin ningún control (pues no hay sensación) y sin saber si dirigimos la fuerza hacia la vagina, hacia el ano… Complicado, muy complicado. ¿Ventaja? Como decimos en el artículo, que efectivamente con la epidural no hay dolor, en eso estamos de acuerdo.
      Podemos pensar que cuando una mujer recibe un estímulo doloroso, desea librarse del mismo lo antes posible, y entiendo lo que comentas de “pujar con demasiada fuerza” ante ese dolor. Pero, al ser capaz de sentir tu forma de pujar, también puedes regular su intensidad.
      En este sentido, resulta vital haberse preparado físicamente pero también mentalmente para saber las distintas etapas del parto, conocer de antemano las posibles sensaciones que vendrán, ser conscientes de que puede que haya momentos en los que la matrona nos anime a respirar sin pujar, y otros en los que nos aliente a seguir haciéndolo. Para ello, por supuesto hemos de contar en nuestro parto con profesionales y acompañantes en los que confiemos plenamente, sabiendo que nos guiarán, sin duda alguna, teniendo como meta nuestro mayor bienestar.
      Espero haber aclarado un poco tus dudas. Un fuerte abrazo y gracias a ti!!

  2. isvara Sábado, 30 de julio de 2016 at 18:56 #

    Me gustaria que respondierais a María,a mi tambien me causa esa duda

  3. Loren Domingo, 20 de noviembre de 2016 at 13:34 #

    Hola Laura:
    Dices que el dolor es necesario en el parto, luego ¿cómo explicas que las nativas de América hasta la llegada de los Españoles parían sin dolor?, tal y como deja constancia de ello Bartolomé de las Casas en Historia de las Indias.
    Saludos y felicitaciones por vuestra web y vídeos.

    • Laura Rojas Miércoles, 23 de noviembre de 2016 at 11:52 #

      Hola Loren:
      Muchas gracias por sus felicitaciones y por escribirnos. Le confieso que no he leído el texto en el que Bartolomé de las Casas describe el parto sin dolor de las nativas de América (si es tan amable de compartirlo con todos nosotros, se lo agradecería), pero incluso sin haberlo leído considero que es posible parir sin dolor, y de hecho sigue ocurriendo actualmente (aunque no sea lo más frecuente) que algunas mujeres afirman no haber sentido dolor (sí molestias pero no dolor) en su parto, o incluso quienes narran partos placenteros.
      No obstante, su pregunta, muy interesante, a mi modo de ver va mucho más allá de la Fisioterapia Uroginecológica y obstétrica y de la neurofisiología y percepción del dolor, y la respuesta a su pregunta engloba aspectos antropológicos y culturales en los cuales no me considero experta. Su comentario me parece una aportación fabulosa, que nos invita a todos a reflexionar y profundizar acerca del dolor, de las influencias socioculturales y religiosas en la percepción del dolor y su expresión, y, como explico en el artículo, la diferencia entre dolor y sufrimiento.
      Queda abierto pues este debate a partir de su comentario a la aportación del resto de profesionales y lectoras que quieran profundizar en el tema.
      ¡Un abrazo y muchas gracias!

  4. loren Jueves, 24 de noviembre de 2016 at 14:42 #

    Hola Laura:
    Muy interesante su reflexión que puede llegar a hacer pensar que el dolor es generado internamente como respuesta a constantes referencias a él dentro de nuestra cultura y no como parte del proceso.

    El texto de Bartolomé de las Casas lo encontrará en el siguiente enlace:
    http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/historia-de-las-indias–0/html/d31cc52d-acd9-4776-a069-ee37b963f399_12.html

    Le copio aquí un extracto:
    “las mujeres preñadas no por eso dejan de trabajar; cuando paren tienen muy chicos y cuasi insensibles dolores. Si hoy paren, mañana se levantan tan sin pena, como si no parieran; en pariendo, vanse luego al río a lavar y luego se hallan limpias y sanas.”

    Saludos y gracias

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