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Suelo pélvico en el posparto

Cómo cuidar tu suelo pélvico en el posparto

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Ya está aquí tu bebé, el tiempo se ha parado y el mundo entero gira en torno a él. Es el momento de vivir al máximo tu recién estrenada maternidad, pero sin olvidar que cuidándote y estando bien contigo misma podrás cuidar y disfrutar aún más de tu bebé.

Por eso voy a compartir contigo una serie de recomendaciones que te ayudarán a sentirte mejor y a cuidar tu suelo pélvico en el posparto, un objetivo primordial en esta etapa, además de disfrutar del recién nacido, descansar todo lo que puedas (lo necesitas, así que pide ayuda para lo que te haga falta) e ir adaptándote poco a poco a la nueva situación.

Posparto inmediato

No pierdas de vista estos seis consejos, desde el momento en que des a luz y durante la primera semana tras la llegada del bebé.

1. Cuida siempre tu postura

En primer lugar, es muy importante mantener una postura correcta: cuando estés tumbada, al levantarte y tumbarte en la cama, cuando estés sentada, de pie o dando de mamar al bebé.

Ya te he contado la relación que existe entre tu postura y tu suelo pélvico, y en estos momentos en los que tu abdomen y tu periné han sido sometidos a una situación extraordinaria, con mayor motivo.

No pases mucho tiempo de pie, pero tampoco inmovilizada durante periodos prolongados. En estos momentos hay que favorecer la circulación para evitar problemas vasculares. Así que da paseos cortos y moviliza tus tobillos con ejercicios circulatorios mientras estés tumbada para favorecer el retorno venoso.

2. Nada de esfuerzos

Tu cuerpo acaba de experimentar la culminación a nueve meses de cambios y necesita su tiempo para recuperarse. Estas son algunas de las cosas que NO deberás hacer, si quieres proteger tu suelo pélvico en el posparto.

  • Cargar peso.
  • Ejercicios abdominales tradicionales, que someten al abdomen y al suelo pélvico a un aumento de presión que no están en condiciones de asumir.
  • Relaciones sexuales: se recomienda esperar seis semanas hasta retomarlas.
  • Empujes a la hora de ir al baño: hay que evitar el estreñimiento y los esfuerzos para defecar manteniendo una alimentación rica en fibra y una correcta hidratación. Cuando sientas ganas de ir al baño, acude inmediatamente, y recuerda que también en el WC debes mantener una postura correcta que facilite la salida de las heces y le reste presión a tu periné.

3. Protege tu suelo pélvico

Ya sabes cuáles son los esfuerzos que debes evitar a conciencia durante esta primera semana posparto. Sin embargo, cuando cojas al bebé, estornudes o tosas, de manera inevitable también estarás sometiendo a tu suelo pélvico a un momento puntual de esfuerzo. Y debes protegerte.

No olvidemos que en estos momentos tu musculatura se encuentra más débil que nunca. A veces, incluso, puede ocurrir que, ante un esfuerzo, sientas que se produce algún escape de orina.

Para evitarlo, ante estas situaciones, mantén una postura correcta (que conduzca las presiones abdominales en una dirección adecuada) y acuérdate de contraer tus músculos perineales de manera simultánea al esfuerzo.

Además, como tu abdomen ha sufrido una gran distensión y aún no tiene un tono adecuado para proteger por sí mismo al suelo pélvico, es recomendable que antes de toser o estornudar coloques las manos por debajo del ombligo para servir de freno y ayudar a tus músculos abdominales hasta que poco a poco se recuperen y hagan correctamente su función.

4. Cuida la higiene de la zona genital

Debes prestar especial atención a la higiene genital para evitar posibles infecciones y, si te han realizado una episiotomía o has sufrido algún desgarro, para favorecer la correcta cicatrización de los tejidos.

Es importante mantener un control de la evolución y los posibles problemas derivados de la episotomía o el desgarro y antes de recibir el alta en el hospital te informarán de los cuidados específicos de la herida.

Trata de mantener la zona de los puntos limpia y seca, pero recuerda que no es recomendable un lavado superior a dos veces al día.

5. Ejercita tu suelo pélvico para una mejor recuperación

Puedes empezar a ejercitar tu suelo pélvico desde las horas siguientes al parto, para favorecer la recuperación perineal mediante el bombeo sanguíneo que provocan las contracciones de esta musculatura.

Si durante el embarazo ya habías entrenado los músculos de tu suelo pélvico, te será más sencillo contraerlos, pues contarás con una mejor conciencia de la zona y sabrás si estás ejercitándola correctamente. Si tienes dudas, te recomiendo leer el post sobre cómo realizar de forma adecuada los ejercicios de Kegel.

Los ejercicios de suelo pélvico en el posparto inmediato (primeras 48 horas hasta una semana) deberán ser contracciones suaves, mantenidas unos segundos y sin que lleguen a provocar dolor.

Con estas suaves contracciones aumentarás el riego sanguíneo en tu periné, lo que favorecerá la cicatrización de los tejidos, la reabsorción del edema y la disminución del dolor.

Puedes practicar estos ejercicios en distintas posiciones: tumbada, a cuatro patas o sentada sobre cojines, pero siempre manteniendo una postura correcta (columna vertebral en autoelongación, pelvis neutra, transverso activo) y respirando de manera natural, como te hemos explicado en varios artículos de este blog.

6. Usa un cinturón pélvico para estabilizar la pelvis

Al igual que ocurría durante el embarazo, por efecto de la hormona relaxina que ayuda a flexibilizar las articulaciones a fin de favorecer el alumbramiento, la pelvis mantiene cierta inestabilidad en el posparto, incluso algunas mujeres pueden sentir molestias y dolor a nivel lumbar y pélvico.

Una pelvis laxa unida a un suelo pélvico debilitado en el posparto ponen en riesgo la estabilidad de tus órganos internos (vejiga, uretra, útero, vagina y recto) desprotegiéndolos y suponiendo un factor de riesgo para la aparición de prolapsos (descenso de alguno de dichos órganos).

Para protegerte, además de descansar y evitar esfuerzos, es recomendable utilizar una faja de estabilización pélvica o cinturón pélvico.

Cinturon pelvico Physiomat Comfort

El cinturon pélvico Physiomat Comfort ha sido desarrollado por la prestigiosa doctora francesa Bernadette de Gasquet

Las fajas pélvicas, que también pueden usarse durante el embarazo si existen fuertes dolores (púbicos o en las articulaciones sacroiliacas), dan soporte externo a la pelvis y favorecen la vuelta a la normalidad de los ligamentos y articulaciones.

RECUERDA: debes colocártela nada más salir del paritorio, e intentar llevarla el mayor tiempo posible al menos durante los tres primeros días, incluso por la noche. Si se mantienen las molestias lumbopélvicas, las fajas pélvicas pueden utilizarse hasta tres meses.

No se trata de una faja que cubre todo tu abdomen, sino de una faja más parecida a un cinturón ancho, que se coloca alrededor de las caderas y el sacro, unos centímetros por debajo de las espinas iliacas, y que tiene por objetivo ayudar a cerrar la pelvis.

Si quieres saber más sobre este tipo de fajas pélvicas, no dejes de leer este post: ¿Faja abdominal o cinturón pélvico? No los confundas.

El otro tipo de fajas, las abdominales, sólo se recomiendan en casos de diástasis abdominal (separación de los rectos del abdomen) o hernias, y tan solo durante el posparto inmediato.

Transcurrida la primera semana no se deben seguir utilizando, ya que debilitarían más aún los músculos y lo que necesitamos es todo lo contrario: volver a tonificarlos y fortalecerlos.

Cuidar el suelo pélvico en el posparto

Durante el posparto tardío debes continuar con las recomendaciones para proteger tu suelo pélvico y, pasadas seis semanas del parto, acudir a un fisioterapeuta uroginecológico que valore el estado de tu musculatura y la estabilidad de tu pelvis.

Posparto tardío

Transcurridas seis semanas del parto es el momento de acudir a un fisioterapeuta de suelo pélvico, que realice una exploración y un cuestionario de valoración exhaustivo, y diseñe un programa de recuperación posparto a tu medida.

Los programas de reeducación posparto tienen por protagonistas al abdomen y al suelo pélvico. Suelen durar unos 3 meses, con una o dos sesiones semanales, pero con el compromiso de realizar a diario los ejercicios y pautas que tu fisioterapeuta te recomendará para casa.

Durante este tiempo debes continuar con las recomendaciones que te daba para el posparto inmediato, en cuanto a:

  • Corrección postural
  • Evitar el estreñimiento y corregir la postura y maniobra defecatorias
  • Proteger el suelo pélvico ante situaciones de hiperpresión

Desde la Fisioterapia podemos ayudar a revertir muchas de las complicaciones que pueden aparecen tras dar a luz: como la incontinencia urinaria, anal y de gases; la dispareunia (dolor en las relaciones sexuales); los prolapsos, el dolor lumbopélvico y las alteraciones neurológicas.

Si durante tu posparto aparece alguna de estas disfunciones, no dudes en ponerte en manos de un buen profesional lo antes posible. La mayoría de los problemas de suelo pélvico tienen solución.

Del mismo modo, aunque no tengas síntomas y, en general, te encuentres bien, no descartes la valoración fisioterápica para recuperarte de manera adecuada y completa.

Porque la recuperación posparto no es solamente volver a entrar en tus vaqueros favoritos… Es mucho más 😉

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4 comentarios para Cómo cuidar tu suelo pélvico en el posparto

  1. Montserrat Llibre Viernes, 26 de junio de 2015 at 22:38 #

    Muy interesante, gracias.

  2. Eugenia Olechnowicz Viernes, 6 de noviembre de 2015 at 17:06 #

    Cuáles son los ejercicios HIPOPRESIVOS del posparto y cómo se realizan?

    Muchas gracias.

  3. Virginia Miércoles, 24 de agosto de 2016 at 11:58 #

    Muy interesante el post, muchas gracias.

    Una duda… ¿el cinturón pélvico puede ser el mismo para el embarazo que para el post-parto? ¿hay alguno específico que sirva para ambos estados y no tener que comprar 2 cinturones?

    Gracias y saludos,

    • María Miércoles, 24 de agosto de 2016 at 12:42 #

      Hola Virginia, el mismo cinturón puede servir perfectamente para el embarazo y para el postparto. Están fabricados en un tejido elástico que puedes adaptar sin ningún problema. Lo único que debes tener en cuenta a la hora de elegir es la talla que usas normalmente, es decir, sin estar embarazada. Si es igual o mayor a la 40, el ideal es el Physiomat Comfort. Si es menor de la 40, entonces es mejor el Physiomat Tonic. Si tienes cualquier otra duda, llámanos o escríbenos un email a info@ensuelofirme.com

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