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Aliviar el dolor en el parto En Suelo Firme

Cómo aliviar el dolor del parto

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La semana pasada compartí contigo importantes aspectos sobre el dolor en el parto y sus mecanismos y, como te prometí, hoy hablaremos de cómo aliviar el dolor del parto.

Ahora ya sabes de dónde viene el dolor, cuáles son sus funciones y, además, has encendido una bombilla crucial: la que rompe el binomio dolor-sufrimiento, pues como vimos, no necesariamente ambos tienen que ir de la mano.

Hoy voy a contarte los recursos disponibles, tanto farmacológicos como no farmacológicos para mitigar el dolor en el parto; pero también vamos a ver dónde estás, qué quieres, cuáles son tus miedos y qué está en tu mano –antes y durante el parto- para hacer del día D una experiencia inolvidable y no un recuerdo para olvidar.

Pero antes de empezar, recuerda:

  1. Este post no es una guía para el parto sin dolor: como vimos, el dolor está ahí para algo, tiene sus funciones. No hablo de “eliminar el dolor” sino de “aliviarlo” o “manejarlo”. ¿Por qué? Porque en la actualidad el único recurso eficaz para la eliminación del dolor, la epidural, conlleva asimismo la falta de movimiento, pues “duerme” nuestras fibras nerviosas sensitivas –no sentimos- pero también las motoras –no nos movemos-. Y el parto, amiga mía, es movimiento. Por ello, como defiendo que el movimiento debe respetarse y facilitarse para que un parto sea más rápido y menos lesivo para el suelo pélvico -razón de ser de este blog, no perdamos el norte-, en el artículo de hoy veremos recursos para manejar el dolor respetando el movimiento.
  2. No todo vale para todas. Lo que a ti te ayuda o te calma, a otra mujer puede no ayudarle en absoluto. Por eso, no te doy recetas genéricas, te doy recursos que puedes usar o no, y que, en cualquier caso, has de probar para saber si te sirven o no.
  3. Por todo lo anterior, y esto sí vale para todas: infórmate, pregunta, confía en ti, expresa, experimenta y encuentra lo que a ti te alivie en cada momento.

Y dicho esto, ¡comenzamos!

Primer paso: tus expectativas de parto

La satisfacción de la mujer con la experiencia de parto depende de: 

  • Sus expectativas personales
  • El apoyo recibido por el personal
  • La calidad de la relación con el personal
  • Su implicación en la toma de decisiones

Conocer, reconocer y saber manejar nuestras expectativas (en el parto y en la vida), es un aprendizaje necesario para reducir el sufrimiento.

Este sufrimiento, en lo que al parto se refiere, nos influye en la percepción del dolor, ya que, como vimos en el post anterior, el sufrimiento se traduce en más tensión y esto a su vez en más dolor, en contracciones ineficaces y en más sufrimiento.Expectativas de parto

Resumiendo: La vivencia del parto será más satisfactoria cuanto más se ajuste a lo que habíamos esperado de ella, pero también cuanto más capaces seamos de manejar nuestras expectativas.

Es decir: 1) Mi parto será satisfactorio si en mi cabeza imagino un parto “tipo A” y finalmente así sucede; pero también 2) Mi parto será satisfactorio si en mi cabeza imagino un parto “tipo A”, pero me he preparado para la posibilidad de que pueda ocurrir un parto “tipo B” (o “C” o “D”) y finalmente vivo un “parto B, C, D”, eso sí, de forma respetuosa.

  • Por ello, en primer lugar, identifica en tu interior qué es lo que quieres, cómo te gustaría parir, cómo imaginas la llegada de tu bebé a este mundo.
  • Segundo: infórmate de cómo y dónde hacerlo posible, siendo coherente* con lo que quieres, y teniendo en cuenta cuál  es tu estado de salud y el de tu bebé. Para decidir el cómo y el dónde, puede ser de gran ayuda conocer de primera mano la experiencia de otras madres que hayan dado a luz en los lugares que barajas para tu parto. La asociación El Parto es Nuestro puede brindarte más información al respecto.

*Sería incoherente acudir al hospital más intervencionista de tu ciudad, si lo que quieres es un parto respetado; como incoherente sería comprar una bañera hinchable para parir en casa, si en realidad lo que quieres (o precisa tu bebé) es tener la mejor UCI neonatal del país al otro lado de la puerta.

  • Tercero: trabájate (por ti misma o con ayuda profesional) la posibilidad de que nada salga según lo previsto para que, de ser así, en el transcurso del parto minimicemos el sufrimiento todo lo posible.
  • Cuarto: crea tu plan de parto y plásmalo en papel, como guía para ti misma, para ti y tu pareja, y para darlo a conocer a los profesionales que te atiendan el día D.
Plan de parto En Suelo Firme

Haz CLICK y descárgate el Plan de Parto del Ministerio de Sanidad del Gobierno de España o cualquier otra de las Guías gratuitas que hemos recopilado para tu disposición.

Afrontar el miedo para aliviar el dolor del parto

Como vimos en el post anterior, el miedo en la mujer que va a dar a luz es un elemento clave a manejar para aliviar el dolor en el parto.

Se define el miedo como la “reacción fisiológica ante una amenaza que aumenta la atención y la capacidad de reacción”.

En el parto, evidentemente hay que estar atentas, pero esto no significa en estado de alerta. Por ello, el miedo -y el estrés derivado de este- no nos puede ganar la partida; hemos de afrontarlo, y el primer paso es saber de dónde viene el miedo: 

  • En primíparas, del desconocimiento de una experiencia que no hemos vivido: del no saber a qué nos enfrentamos.
  • En multíparas, del temor a que se repita una mala experiencia previa.
  • De las expectativas de parto.
  • De las historias de parto (traumáticas) que nos han contado.
  • De la imagen del parto que el cine y la TV nos han transmitido.
  • De los mensajes incapacitantes que el entorno (el de la mujer y/o personal sanitario) lanza a la embarazada/parturienta.
  • De los recuerdos que alberga el inconsciente de cada mujer.

Entre los miedos más comunes de la mujer durante el parto, Ascensión Gómez y Blanca Hernández, matronas y ponentes del curso “Autoanalgesia y gestión del dolor en el parto”, destacan:

  • el temor a la muerte o a un peligro inminente (para la mujer y el bebé),
  • el miedo al dolor,
  • el miedo a no aguantar/no ser capaz/no ser lo suficientemente fuerte,
  • el miedo al cambio imparable que se está produciendo.

¿Te identificas con alguno de estos miedos? ¿De dónde viene el tuyo? ¿Lo reconoces? 

Afrontar el miedo para aliviar el dolor

“A nada en la vida se le debe temer, sólo se le debe comprender” (Marie Curie).

Preparación física, mental y emocional de cara al parto

El alivio del dolor en el parto comienza con un trabajo previo durante el embarazo. Como si de una maratón se tratara, el parto es un acontecimiento extraordinario, al que es recomendable llegar en las mejores condiciones físicas, mentales y emocionales posibles.

Por eso…

Danza del vientre en el blog de En Suelo Firme con Hazia Fisioterapia 2

Será de gran ayuda de cara al esfuerzo físico que supondrá el parto, preparar el cuerpo con ejercicio físico adecuado para cada etapa gestacional (incluidos ejercicios de suelo pélvico), vida activa, dieta equilibrada, higiene postural y buenos hábitos.

También es recomendable preparar la mente: informándonos, comprendiendo y aprendiendo, acompañadas (no adoctrinadas) por los profesionales sanitarios que cada una elija o tenga a su alcance, etc.

Y, por supuesto, preparar nuestra esfera emocional, mediante técnicas de relajación, con actividades que nos resulten placenteras (cantar, bailar, masajes) y/o, si lo precisamos, con la colaboración de terapeutas para trabajar nuestros miedos, angustias o ansiedades en relación al parto y la maternidad.

A este respecto, y si hemos elegido dar a luz en un hospital, puede ser de ayuda acudir a las visitas guiadas que algunos ofrecen para familiarizar a la mujer con el entorno de cara al parto y minimizar el temor a lo desconocido.

Recursos farmacológicos para aliviar el dolor del parto

Entramos ya en la recta final del artículo, en la que punto a punto veremos qué métodos tenemos a nuestro alcance para aliviar el dolor en el parto. Comenzamos con los recursos farmacológicos:

1) Óxido nitroso

Es el gas que se utilizaba tradicionalmente en el dentista, también llamado “gas de la risa”, pero en baja dosis al estar mezclado con oxígeno.

La mujer sostiene en su mano el dispositivo para succionar el gas (mezcla de nitrógeno y oxígeno al 50%) y es ella quien controla cuándo inhalar y cuándo parar. Su efecto empieza a notarse a los 20 segundos de ser inhalado, produciendo una especie de mareo y relajación agradables que alcanza su máxima intensidad a los 40-50 segundos, neutralizando las terminaciones nerviosas y con ello el dolor.

El momento adecuado para inhalar el gas es cuando la mujer empieza a notar que va a venir la contracción y así contar con el pico de analgesia en el momento de máxima contracción.

No hay riesgo de sobredosis y se elimina rápidamente. Eso sí, ha de suministrarse en hospital.

2) Agentes sistémicos (Meperidina, Petidina, Fentanilo, Diazepam, etc.)

3) Analgesia epidural

Parto y movimiento

Cuando la mujer está tumbada boca arriba se disminuye la velocidad de la dilatación y el descenso, lo que resulta en un aumento considerable de parto instrumentado con fórceps o ventosa.

Se trata del recurso más eficaz para el alivio del dolor en la actualidad, pero su principal inconveniente es la falta de movimiento a la que condena.

Como dicen Blanca y Ascensión: “No se trata de demonizarla, pero tampoco de endiosarla”, pues para muchas mujeres, el alivio del dolor alcanzado con la epidural les permite tener una experiencia satisfactoria del parto; pero otras mujeres, por la propia falta de sensibilidad y de movimiento que implica, o bien porque esta anestesia no siempre funciona al 100%, han vivido sus partos con epidural como una cascada de complicaciones e intervenciones con importantes secuelas para su suelo pélvico.

Así que, hemos de conocer que la epidural, si bien es un método efectivo para el alivio del dolor…

  • No siempre funciona como debería
  • Puede producir hipotensión
  • Prolonga la segunda etapa del parto
  • Aumenta la tasa de parto instrumental y cesárea
  • Puede producir picores
  • Puede aparecer fiebre intraparto
  • Puede provocar cefaleas

Recursos no farmacológicos para el alivio del dolor en el parto

Los recursos no farmacológicos son secuenciales y complementarios, es decir, se pueden ir utilizando a lo largo del trabajo de parto según la mujer lo vaya demandando y los efectos de unos no interfieren con los de otros.

Además, son económicos, apenas presentan efectos secundarios, aumentan la participación de la mujer y, con ello, su grado de satisfacción con la vivencia de parto.

Por otra parte, los recursos no farmacológicos son compatibles con, llegado el momento y si la mujer lo desea, recurrir a un recurso farmacológico, como puede ser la epidural.

Entre sus inconvenientes cabe destacar la baja disponibilidad de algunos de ellos con respecto a los recursos farmacológicos, que precisan un cambio de actitud (de la mujer y del profesional) y que algunos requieren formación por parte de quienes lo aplican o precisan ser entrenados por la mujer durante el embarazo para que el día del parto sean eficaces.

1) Acompañamiento

Las parturientas que reciben apoyo personalizado permanente tienen menos probabilidades de recibir analgesia o anestesia regional, de tener un parto vaginal instrumentado o una cesárea.

Así que elige quién te proporcionará el acompañamiento en el parto. 

Lo más frecuente es que la mujer esté acompañada por su pareja, pero esto no es algo que haya que dar por hecho. Es recomendable que habléis de este tema durante el embarazo, con sinceridad y expresando libremente vuestras necesidades, dudas, deseos, miedos… Si tu pareja quiere y tú quieres, adelante. Pero en este punto no se debe obligar a nadie.

Porque la persona que te acompaña ha de estar ahí para apoyarte, para escucharte, para darte seguridad, darte cariño, cogerte la mano, sostenerte, acariciarte… En definitiva, ACOMPAÑARTE en esta experiencia emocional, física e instintiva, en la que tu libertad de movimiento y expresión debería estar garantizada.

2) Entorno

Como muestra el vídeo de esta campaña italiana, que compara el parto con una relación sexual en el hospital, parece difícil por no decir imposible soltarse la melena ante la mirada atenta del personal sanitario, las intensas luces, las posturas establecidas, los protocolos rutinarios, etc.

Por suerte, cada vez son más los hospitales -en su mayoría, privados- que van modificando poco a poco el entorno, haciéndolo más agradable y menos “quirúrgico”.

Pero mejorar el entorno no sólo es fijarse en el mobiliario o las luces, sino en las personas que rodean a la parturienta y su modo de comportarse. Por eso, se recomienda:

  • Silencio
  • Luz tenue
  • Espacio reducido
  • Temperatura cálida
  • Mobiliario cómodo
  • Instrumental no visible
  • Personal respetuoso y mínimo
  • Intervención mínima necesaria
  • Intimidad, no sentirse observada

3) Movimiento libre

No añadiré una coma al post “Parto y movimiento: las mejores posturas para dar a luz”: que Ascensión Gómez escribió para En Suelo Firme y que, sin duda, debería ser lectura obligatoria para todas las embarazadas.

En resumen: el parto es movimiento y el movimiento facilita el parto. ¡Digamos adiós a la mujer pariendo tumbada por sistema!

Masaje para aliviar el dolor en el parto

El masaje de los tejidos blandos del cuerpo mejora la relajación de los músculos tensos, reduce el dolor porque mejora el flujo sanguíneo y la oxigenación de los tejidos, y produce un efecto calmante en la parturienta.

4) Masaje en zonas de tensión

Quien lo ha probado lo sabe. El masaje de los tejidos blandos del cuerpo mejora la relajación de los músculos tensos, reduce el dolor porque mejora el flujo sanguíneo y la oxigenación de los tejidos, y produce un efecto calmante en la parturienta.

Además, el masaje no sólo nos ayuda a relajar la musculatura que está sometida a tensión, sino que sirve para aliviar el dolor mediante la Teoría de la compuerta (o Gate control de Melzack y Wall): los estímulos táctiles proporcionados por el masaje viajan más rápidamente que los estímulos dolorosos, bloqueando la transmisión de estos últimos hacia el cerebro.

5) TENS

Basándonos también en esta teoría de la compuerta, se puede utilizar la estimulación eléctrica transcutánea (TENS), como método no farmacológico para el alivio del dolor en el parto. Consiste en la transmisión de estímulos eléctricos a través de electrodos de superficie que se colocan a nivel lumbar y es la propia mujer la que, mediante un pulsador, puede controlar el generador y aumentar la intensidad de la corriente eléctrica durante las contracciones.

El TENS es un dispositivo portátil, que permite la movilidad de la madre durante la dilatación, es de manejo muy sencillo y no tiene efectos adversos.  Al conectarse la mujer siente un leve cosquilleo cuya intensidad puede ajustarse manualmente, controlando la intensidad de emisión de los impulsos en función del grado de dolor.

6) Presión pélvica para ampliar espacios

La presión ha de ser intensa y en el lugar adecuado, por lo que es recomendable que lo haga la matrona o bien, haberlo enseñado y practicado a la mujer y su pareja durante el embarazo.

La presión se realiza colocando la mano en el sacro de la mujer, y ejerciendo una presión en su parte superior (base del sacro) o inferior (hacia el cóccix) dependiendo del espacio de la pelvis que se quiera ampliar (inferior o superior respectivamente) a fin de liberar la compresión que esté causando molestia a la mujer en cada momento.

7) Inyecciones de agua estéril

Basa su eficacia analgésica en la Teoría de la compuerta que hemos visto antes: se inyecta agua estéril en el rombo de Michaelis (a ambos lados de la base de la columna vertebral lumbosacra), y se estimulan así los receptores de presión. La transmisión de los impulsos nerviosos de estos receptores viaja más rápido que los estímulos dolorosos, calmando el dolor de parto.

El efecto comienza a los pocos segundos, es máximo a los 30-40 minutos y puede durar en torno a los 90 minutos. La analgesia se produce exclusivamente para el dolor lumbar, pero no es efectiva para el dolor abdominal ni perineal.

Inmersión en agua caliente

La utilización del agua caliente reduce de forma estadísticamente significativa el uso de analgesia epidural durante el periodo
de dilatación sin efectos adversos en la duración del trabajo de parto, la tasa de partos quirúrgicos y el bienestar neonatal.

8) Inmersión en agua caliente

La utilización del agua caliente durante la dilatación induce a la mujer a la relajación, reduce la ansiedad estimulando la producción de endorfinas, mejora la perfusión uterina y acorta el periodo de dilatación, y aumenta la sensación de control del dolor y la satisfacción.

9) Acupuntura y acupresión (shiatsu)

En la Iniciativa al Parto Normal de la FAME (Federación de Asociaciones de Matronas de España) se recoge que “Aunque no se ha podido establecer una conclusión sobre la eficacia analgésica de este método para el tratamiento del dolor, algunos ensayos encuentran diferencias significativas respecto al acortamiento de la duración del parto y menor uso de analgesia”.

10) Técnicas de relajación

Permiten una disminución de la tensión muscular y proporcionan tranquilidad. Como se puede leer en el documento de la FAME citado más arriba: “No existe una revisión sistemática de estudios que evalúen la eficacia de las técnicas de relajación en la reducción del dolor, aunque hay algunos artículos que concluyen que existe una percepción subjetiva de mayor control por parte de la mujer. Existe también una disminución de la ansiedad, una mayor distracción de la atención al dolor y una reducción de su percepción.”

Existen otros métodos como la hipnosis, la aromaterapia, la audioanalgesia, la reflexología o la música; los cuales, si bien no existe evidencia científica, pueden resultar eficaces para algunas mujeres en la disminución del dolor en el parto.

Y esto es todo lo que hoy quería contarte sobre el alivio del dolor en el parto. Espero que te haya resultado interesante y, si crees que este post puede ayudar a alguien, no lo dudes, ¡Compártelo en tus redes sociales!

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Un comentario para Cómo aliviar el dolor del parto

  1. Elouise Lunes, 18 de julio de 2016 at 2:01 #

    Thanks for the insight. It brings light into the dark!

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